lunes, 7 de septiembre de 2009

Arrate, Navarro, Enríquez-Ominami, la izquierda de viejo cuño

Por Fesal Chain

Fuente: www.g80.cl



En mi artículo "La política de la izquierda como hojarasca", dejé deliberadamente afuera el fenónemo del desgaje del Partido Socialista unificado en 1989, por parte de las facciones de Arrate, Navarro y Enríquez Ominami. No es casual que la totalidad de las candidaturas de la izquierda "extra-concertación" que efectivamente concursarán en Diciembre, sean todas comandadas por ex socialistas, que en algún momento se desafiliaron del Partido.

No es imposible caracterizar cada una de las facciones, hoy candidaturas y fuerzas políticas que conforman la tríada Arrate, Navarro, Enríquez-Ominami, pero lo más importante es que matices más, matices menos, estas alternativas, son fruto de un quiebre moderado del P. Socialista unificado en 1989. Y que no está de más decirlo, más que producto de fuertes diferencias ideológicas, de programa o estrategia, son en lo fundamental producto de la imposibilidad de estas facciones, vía su propias maquinarias, de ejercer un poder efectivo al interior del Partido e incidir en el proyecto, la política de alianzas y electoral del PS.

Sin entrar en detalles, podemos caracterizar a las fracciones hoy autónomas de la matriz original, como tendencias internas del PS que no fueron capaces de, ni por separado ni unidas, de desbancar a la dirección Escalonista, su proyecto y su alianza con el resto de las tendencias internas.

En un muy buen resumen de Wikipedia, la enciclopedia libre, se describen en detalle las tendencias que hasta el año 2008 formaban parte del P. Socialista, de las que destaco las más importantes:

La Nueva Izquierda

Nace a partir del PS Almeyda, organizándose en torno a la figura de Camilo Escalona y a algunos de los dirigentes de la Izquierda Cristiana, como Luis Maira y Jaime Naranjo. (...) Hoy como nunca antes están en el estado (N.del A.) Tiene integrantes de sus filas como Osvaldo Andrade, que es ministro del Trabajo, los parlamentarios Pedro Muñoz e Iván Paredes y la propia Presidenta de la República, Michelle Bachelet. Actualmente encabezan la dirección del PS, (con un) sector de la Nueva Izquierda que permaneció fiel a Camilo Escalona, el sector de la Megatendencia de Marcelo Schilling (...)y el Tercerismo. Para las próximas elecciones presidenciales de 2009 (...) respalda a Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

Megatendencia

Conocida también como la renovación, nace en 1995 cuando dos grupos liderados por Ricardo Núñez y Jorge Arrate se unieron para enfrentar la candidatura de Escalona, sumándose algunos dirigentes históricos del Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU), como José Antonio Viera-Gallo, Jaime Gazmuri, José Miguel Insulza y Carlos Montes. (...) Se le puede considerar sucesora del PS Núñez. Representante de los sectores socialistas más renovados y económicamente más liberales.(...) Para las próximas elecciones presidenciales de 2009 (...) respalda a Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

Tercerismo

Desprendida del PS Almeyda, en sus inicios se estructuró como una tercera posición entre la Nueva Izquierda y la Megatendencia (...).Dirigida por Germán Correa (...) hoy es una de las corrientes más renovadas en todos los aspectos. (...) Cuenta entre sus líderes a figuras de gran influencia interna, como el ex ministro y actual vicepresidente, Ricardo Solari, quien además jugó un importante rol en el comando de la campaña presidencial de Bachelet. Algunas de sus figuras emblemáticas han sido Jaime Pérez de Arce, Juan Pablo Letelier y Alejandro Navarro, quien a posteriori abandonó el sector para crear su propia corriente, el Movimiento Amplio Socialista (MAS), y actualmente el propio PS para crear su propio partido, el Movimiento Amplio Social. (...) Al igual que Nueva Izquierda y Megatendencia, respalda a Eduardo Frei Ruiz-Tagle para las próximas elecciones presidenciales.

Grandes Alamedas

(...)Encabezada por la diputada Isabel Allende, esta corriente constituye una heterogénea combinación de fuerzas: ex renovados contrarios a Escalona, como la propia diputada Allende, los senadores Jaime Gazmuri y Carlos Ominami, los diputados Fulvio Rossi y Carlos Montes, Jorge Arrate y Alfonso Guerra; ex miembros de Nueva Izquierda, como Sergio Aguiló, Fanny Pollarolo, Gonzalo Martner; y ex Terceristas como Germán Correa . En la actualidad constituye el principal referente opositor a la mesa encabezada por el pacto entre Nueva Izquierda, renovados y terceristas. Para las próximas elecciones presidenciales de 2009, esta corriente se encuentra fraccionada entre dos grupos: uno mayoritario encabezado por la diputada Allende que se suma a la determinación de la Convención presidencial del Partido, apoyando a Eduardo Frei Ruiz-Tagle y un pequeño sector más joven que promueve el nombre de Marco Enríquez-Ominami, quien durante su permanencia en el PS estuvo siempre vinculado a esta corriente, junto a su padre Carlos Ominami.

Movimiento Amplio Socialista

(...) Liderada por el entonces tercerista, senador Alejandro Navarro, y que enfrentó las elecciones de abril de 2008 llevando su propia lista que aglutinó a algunos de los sectores más críticos de la conducción de Escalona y de la orientación neoliberal que, a su juicio, habrían tomado los gobiernos de la Concertación. En noviembre de 2008, Navarro junto a un centenar de integrantes de esta corriente renunciaron a su militancia en el Partido y se escindieron en un nuevo partido político actualmente en proceso de inscripción, el Movimiento Amplio Social. (...)Apoya a Navarro como su candidato presidencial. (1)

Más allá de este exhaustiva descripción, que a mi juicio es importante para entender la génesis de las actuales candidaturas "críticas" en el seno de la izquierda extra-concertacionista y quienes son los actores "realmente", más allá de su declaraciones, podemos a partir de ella entender la conformación ideológica y política de estas candidaturas y su accionar futuro.

En términos generales, podemos afirmar que cada una de las candidaturas extra-concertación , provienen de la concertación y específicamente del desgaje del PS. Esto no es menor. Distinto sería el escenario si existiera una candidatura o varias que fueran totalmente autónomas de la propia concertación. Al respecto es explicable este fenómeno, en tanto realmente como lo afirmo en el artículo La Política de la izquierda como hojarasca, no hay izquierda autónoma de lo que ha sido la estrategia democrático-burguesa, toda la izquierda es o ha sido aliada de la DC y su estrategia.

En el sentido de lo anterior, la crítica a la concertación por parte esta "novísima" izquierda no concertacionista, independientemente de sus programas, que tantas veces en la política son letra muerta, no podría ser demasiado radical ni apuntará nunca a una estrategia de autonomía proletaria o de conformación de una fuerza real de los trabajadores. Son depositarios de 20 años de hacer política palaciega desde el estado y fundamentalmente depositarios de la renovación socialista.

Partiendo por Jorge Arrate, fundador de la renovación , quien fuera el delfín de Carlos Altamirano en su giro a la socialdemocracia desde París, luego de su desencanto de los socialismos reales, en especial el Alemán. Hoy Jorge Arrate, da un nuevo giro hacia las posiciones comunistas, pero desde luego no es un giro en 180 grados, ya que el propio PC de Teillier y Carmona, también han dado un giro hacia la derecha. Se encuentran en la medianía de un proyecto de grandes ambiguedades, una especie de agitación y propaganda de principios estatizantes y socializantes sin base de sustentación social, es decir de conformación de fuerza social y a la hora de los apoyos políticos, esta candidatura o al menos las fuerzas políticas que la sustentan, votarán más allá de su palabras por Eduardo Frei Ruiz Tagle en la segunda vuelta electoral.

Alejandro Navarro proviene del tercerismo, evidentemente es más crítico que Arrate de las políticas neoliberales, pero y más allá de los grupos que componen su Partido el MAS o de los apoyos y relaciones con el Chavismo, sigue siendo una apuesta socialdemócrata. El mismo y no creo que por razones tácticas, ha afirmado su lealtad al gobierno de Michelle Bachelet o al menos a la propia mandataria, dando a entender que no tiene grandes distancias con la estrategia de esta, de la Red Social y de la equidad y la deflación de los bolsones de pobreza.No podemos olvidar que Navarro proviene del Almeydismo, al igual que la mandataria. Osvaldo Andrade, Solari y otros que también vienen de allí y que fueron los "jóvenes" de dicho partido, también muestran una radicalización del discurso y pertenecen al igual que Navarro a los autoflagelantes de la concertación, pero a la hora de gobernar o tener responsabilidades ejecutivas, han propuesto reformas muy parciales, dentro de la estrategia general de la concertación. Navarro se ha retirado, pero el mismo afirma que su proyecto es una nueva concertación, más a la izquierda que la primera, más cercana a los que fueron sus principios fundadores, pero que contempla a todos los sectores primigenios y acaso una política más social que de mercado.

Enríquez Ominami y Carlos Ominami son liberales, eso es indesmentible. Su candidatura que ha tenido mayor revuelo y popularidad que la de Navarro, se parece mucho a una operatoria de la elite de la izquierda, anti Tironi, y crítica del Laguismo. Esta, más bien prefigura y expresa una fuerte pugna entre los socialistas liberales y los ex mapu y los laguistas. Es más bien una pugna clara y pura de poder al interior de la socialdemocracia, más que una diferenciación ideológica.

Que no se confundan ni los electores, ni los cuadros políticos ni los analistas. Este proceso de descomposición socialista, y su expresión en candidaturas extra-concertación es primero, la manera histórica de los propios socialistas de resolver sus problemas de hegemonía de las fracciones al interior del Partido. Hay innumerables ejemplos de esto. La historia del socialismo chileno, no es sino la historia de sus divisiones, fraccionamiento y procesos de unidad.

Segundo, es la expresión de la descomposición concertacionista por la izquierda, donde las divisiones del PS han sido más fuertes y de mayor envergadura que las división democristiana con el caso Zaldivar.

Tercero, es la expresión de una pugna entre estos sectores "críticos" y Escalona y los príncipes socialistas, que impusieron sin remilgos al interior del Partido, la candidatura de Eduardo Frei Ruiz Tagle.

Finalmente también es una expresión de las diferencias ideológicas, en el sentido de que parte de los sectores críticos tiene una apuesta mayor por "lo social" frente al "mercado", no en el caso de Enríquez Ominami, pero si en los casos de Arrate y Navarro, pero esto no configura ni mucho menos una apuesta socialista al estilo los socialismos latinoamericanos en boga, ni tampoco lo que fue la apuesta Allendista actualizada.

De esta manera e incluso más allá de lo que estas candidaturas hagan en una segunda vuelta electoral, me atrevo a decir que no hay nada nuevo bajo el sol de Chile, y que estas incipientes fuerzas políticas que a lo más llegarán al 10% o al 13% en total, no son la génesis de una nueva propuesta de la izquierda chilena para el Siglo XXI, sino la crisis de esta izquierda de viejo cuño y la descomposición y la división de la ya fracasada apuesta concertacionista. Es la muerte de lo viejo y no el nacimiento de lo nuevo. Sin temor a lo que viene, que es el vacío histórico del proyecto de la izquierda, deberemos movernos por nuevos derroteros, que al menos ya sabemos no son lo anteriores, el futuro nos espera expectante.

(1) http://es.wikipedia.org/wiki/Partido_Socialista_de_Chile

Fesal Chain
Poeta, narrador y sociólogo

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La política de la izquierda como hojarasca

Por Fesal Chain

Fuente: www.g80.cl


 

"De pronto, como si un remolino hubiera echado raíces en el centro del pueblo, llegó la compañía bananera perseguida por la hojarasca. Era una hojarasca revuelta, alborotada, formada por los desperdicios humanos y materiales de los otros pueblos, rastrojos de una guerra civil que cada vez parecía más remota e inverosímil, la hojarasca era implacable. Todo lo contaminaba de su revuelto olor multitudinario, olor de secreción a flor de piel y de recóndita muerte. En menos de un año arrojó sobre el pueblo los escombros de numerosas catástrofes anteriores a ella misma, esparció en las calles su confusa carga de desperdicios. Y esos desperdicios, precipitadamente al compás atolondrado e imprevisto de la tormenta, se iban seleccionando, individualizándose, hasta convertir lo que fue un callejón con un río en un extremo y un corral para los muertos en el otro, en un pueblo diferente y complicado,hecho con los desperdicios de los otros pueblos".

La hojarasca

Gabriel García Márquez



Desde el preciso momento en que murió Salvador Allende en La Moneda, el 11 de septiembre de 1973 y pasando por la muerte de Miguel Enríquez en los techos de la casa celeste de Santa Fé, el 5 de octubre de 1974, comenzó la deblacle de la izquierda chilena en su conjunto, tanto de la reformista histórica en sus dos vertientes (PS-PC) como de la izquierda revolucionaria. Acaso todos los intentos por conducir a las fuerzas sociales democráticas desde el mismo 11, fue una seguidilla de derrotas parciales, que fueron conformando una derrota estratégica de proporciones históricas. No es el caso detallar las derrotas tácticas, sino mostrar en una especie de plano figurativo, la suma de la política del error, tanto frente a la derecha republicana, frente al fascismo golpista y genocida y frente a la burguesía democrática, lease la DC.

La discusión, simbólica para este análisis, entre Miguel y el Presidente Allende desde 1966 a 1973, no se resolvió nunca. Entre tanto, la ultraderecha y la democracia cristiana se unificaron para el golpe y asestaron una derrota al proceso de la UP, a la revolución chilena "de vino tinto y empanadas", a las fuerzas sociales democráticas y proletarias, a la izquierda reformista histórica y al proyecto revolucionario.

En la década de los 80 la izquierda dividida aún entre reformistas y revolucionarios populares, fueron configurando tácticas y estrategias, que raya para la suma, no lograron hacer de sus destacamentos dirección de la lucha antifascista, ni de los movimientos de masas y sociales que eventualmente y por cuenta propia, se levantaron en los territorios sociales y políticos contra la dictadura.

La izquierda tanto en su versión Aliancista, como Democrática Popular, fueron finamente el vagón de cola de la estrategia democrático-burguesa de la DC y de los sectores medios. Incluso toda la renovación socialista incluída, por más que se le quiera dar importancia o preeminencia al MAPU en su distintas versiones, o al Laguismo, o al Altamiranismo-Arratista. Ningún sector de la izquierda renovada realmente le dió dirección a este proceso. Fue más bien la DC,la Iglesia y el Departamento de Estado los conductores, y un sector de la derecha "antipinochetista", expresada en el MUN de Allamand y en su alianza con los sectores corporativos de Jarpa. Los primeros desde la izquierda del MDP en subirse al carro de la "victoria" democrática-burguesa, fue el Almeydismo del MDP, que sin remilgos, dejó a su aliado histórico el PC y siguió la estrategia señalada.

La izquierda democrática popular restante, PC-MIR, perdió política y militarmente su apuesta.

El triunfo del NO, fue el triunfo de la conducción burguesa, que luego acogió a toda la izquierda chilena en su seno, en la Concertación de partidos por el No y luego por la Democracia, a excepción del Partido Comunista dirigido por Gladys Marín, un partido pequeño de la izquierda histórica que hasta el año de la muerte de su Secretaria general y luego Presidenta, aún, y recogiendo las concepciones de la Rebelión Popular de Masas, tenía como voluntad política aunar a las fuerzas y destacamentos políticos anticapitalistas,tanto antiderecha como anticoncertación.

Con la Unidad Socialista no quedó practicamente ningún destacamento de la izquierda ajeno a formar parte de la estrategia de un bloque por los cambios de carácter social-demócrata liberal populista, bajo la luz modernizadora de la revolución silenciosa pinochetista. Esta vez sin hacerse parte de manera directa de la estrategia democrático-burguesa, sino como Unidad de la Izquierda. Desde la Renovación Socialista en su conjunto (Bloque por el Socialismo, Convergencia, PS Nuñez, Suizos) al MIR, pasando por el MAPU y sus distintas fracciones, el PR y amplios sectores PC y todas las facciones socialistas no renovadas, divididas después del golpe (Almeydismo, CNR, PSU, Comandantes, Salvador Allende) y del llamado Congreso de Argel, formaron el nuevo PS.

La fuerza de la burguesía democrática chilena, la que dió el golpe unificada a la ultraderecha y que luego se escindió del bloque alessandrista-pinochetista
en 1976, es enorme y determinante para toda la política chilena. Ha logrado seducir a toda la izquierda en su estrategia de desarrollo. Defendiendo el modelo político- económico-social pinochetista,reformado, y levantando las banderas de la gobernabilidad y de la necesaria política de mayorías. Faltaba el PC de Marín. Ya muerta ella, los sectores socialdemócratas del comunismo, Teillier y Carmona, tomaron públicamente las banderas tantas veces ofrecidas en privado.

Así la historia de la izquierda chilena desde 1973 hasta hoy, año 2009, es la historia de la subsumisión de toda ella, con más o menos retraso, a las políticas de la burguesía democrática, que en esencia no son sino, las políticas reformadas de la derecha republicana y de la ultraderecha pinochetista.

Todos juntos, en un solo bloque, ya no hay tres tercios en la política chilena, sino un sólo bloque de dominación burgués, en donde los democráticos burgueses, bajo el Programa remozado del pinochetismo, reitero, dirigen al resto de los destacamentos del centro y de izquierda, reformista y antiguamente revolucionaria.

Por eso es tan fuerte en el imaginario colectivo, el llamado a vencer a Piñera o a la derecha, tanto en su versión "centrista" como "ultra". El llamado de la Selva, no es sino el llamado de la burguesía democrática a continuar la senda de desarrollo, político económico y social de los últimos 20 años, y de continuar comandando el bloque político administrador de la dominación pinochetista y burguesa de derecha.

La Democracia Cristiana aliada a la socialdemocracia liberal de izquierda, que ya es toda la izquierda, no desea perder no sólo el comando político del proyecto de desarrollo, sino y fundamentalmente, no quiere por ningún motivo, que exista alguna izquierda en este Chile y en el del futuro, que sea autónoma de la burguesía democrática y que levante algún proyecto socializante, ni como el de Allende, ni menos como el que levantó el MIR o el PC de los años 80.

Así hoy la izquierda es una hojarasca. Vendida ideológicamente a la compañía bananera y al canto de las sirenas democrático-burguesas y parafraseando a García Márquez, se encuentra revuelta, alborotada, formada por los desperdicios humanos y materiales de viejos sueños, rastrojos de una guerra civil que cada vez parece más remota e inverosímil. La izquierda para desgracia de millones, es una hojarasca implacable. Todo lo contamina de su revuelto olor multitudinario, olor de secreción a flor de piel y de recóndita muerte.

Fesal Chain
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Breve reflexión sobre la izquierda que deberíamos hacer


 

Por Fesal chain

Fuente. Generacion -80. www.g80.cl

A mi padre y a mi madre, con amor



Cuando mi madre conoció a aquella mujer y ella le hizo saber que era constantemente perseguida por la CNI, mi madre la miró y le dijo: ¿Y qué? Nosotras trabajamos juntas y vamos a seguir trabajando juntas, porque somos amigas y tú necesitas el trabajo y yo también.

Cuando a mi padre en un Temuco oscuro y frío, saliendo del turno del hospital público, agotado porque los médicos democratacristianos no atendían y hacían paros y huelgas contra el gobierno, poniendo en riesgo la salud de la población más pobre de la provincia, se le acercó un hombre, que nunca iba al hospital, a pesar de ser funcionario, diciéndole "compañero, sabemos que usted es de los nuestros", él, con cierto temor, lo miró y le dijo: los nuestros están trabajando día y noche para que los enfermos se sanen, yo no te he visto nunca en el hospital atendiendo a las personas que lo necesitan. Y entonces se dio media vuelta y lo dejó ahí, hablando solo en la penumbra.

Mi madre, me dijo cuando muy joven, al yo empezar a darme cuenta de la barbarie cotidiana bajo el oscurantismo de la dictadura y de las víctimas dejadas por el vendaval pinochetista: Fesal, ellos y ellas luchan por nosotros, dan su vida por la libertad de Chile.

Mi padre me contó cuando muy niño, antes del golpe, que Allende decía: el deber de todo estudiante revolucionario es primeramente estudiar. (Lo dijo en México en la Universidad). Y me contaba también como Miguel era el mejor en la facultad. Y a la vez, me mostraba el Diario del Ché y un precioso libro de la revolución china con fotos de esculturas de arcilla a tamaño natural "El Patio de los Arriendos".

Mi madre con sus frases cortas y sus actos me enseñó a comprender que la comunión era con los hermanos y hermanas, con los perseguidos a causa de la justicia y que yo a todos ellos y ellas les debo mucho el estar aquí, porque dieron la vida para regalarme mi propia vida, la que tengo hoy y la de millones de chilenos y chilenas, incluidos la de los enemigos y adversarios.

Mi papá sin aspavientos, me enseño que más valía trabajar por lo que uno creía, que andar vociferando por las calles, lo que nos somos capaces de hacer.

Ambos, a pesar de ser mirados como pequeña burguesía acomodada, por esa izquierda vociferante, vocinglera y radicalizada tan sólo en las palabras, me enseñaron que ser de izquierda era un desafío monumental y nunca un mero deseo o una postura estética. Que era sobretodo una responsabilidad desde y para consigo mismo, para poder acompañar y apoyar a los demás. Que era hacer bien lo que hay que hacer. Como actitud de vida en humildad.

A veces, aparezco como rígido o extremadamente auto exigente y exigente con los demás, o como una especie de izquierdista anti-izquierdista, pero no es así realmente. Yo sé que quienes me leen con detención y que son hijos de aquella izquierda moral de Allende y de Miguel, saben a lo que me refiero.

Que tenemos que estar a la altura de nuestros desafíos y de nuestros muertos, tratar de ser los mejores en nuestro ámbito, hacer las cosas con disciplina y amor, ser coherentes entre nuestro pensar, decir y actuar, porque cambiar el mundo o la vida no es fácil y menos si somos mediocres o incapaces de vencer nuestras limitaciones. Ser de izquierda es hacer las cosas por nosotros mismos junto a quienes decimos querer tanto, el tan manoseado pueblo.

Y nunca podemos ser inferiores en conocimiento, en voluntad, en método y en consecuencia práctica a nuestros enemigos y adversarios que quieren mantener el estado actual de cosas, el injusto orden político, económico social, ético y cultural imperante, que tan sólo sirve a una minoría parásita y al derrumbe moral de las mayorías trabajadoras.

Es difícil ser de izquierda realmente, mucho, muy difícil, así que más vale no andarlo pregonando tanto,o al menos pregonar lo que sólo somos capaces de cumplir para nosotros mismos y los demás. En definitiva no es más ni menos que eso. Es lo mínimo acaso que podemos ofrendar a Salvador Allende, a Miguel Enríquez y a tantos miles y miles que murieron o fueron torturados y desaparecidos, y que como dijo mi madre, lucharon para que nosotros viviéramos este tiempo más fecundo y que dieran su vida por la libertad de Chile.
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Fesal Chain
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domingo, 23 de agosto de 2009

Capitalismo estilo Sarah Palin

Por Naomi Klein

Fuente. Clarín. www.elclarin.cl

 

Estamos en una época progresista, una época en la cual el suelo se mueve debajo de nuestros pies, y cualquier cosa es posible. Lo que hace un año considerábamos que era inimaginable decir y esperar, ahora es posible. En tiempos como éstos, es esencial que tengamos la mayor claridad posible acerca de qué queremos, porque en una de esas lo conseguimos. Así que las apuestas son elevadas.

Hoy en día, en los discursos normalmente hablo sobre el rescate (bancario). Todos necesitamos entenderlo porque se está llevando a cabo un robo, el mayor atraco en la historia monetaria. Pero hoy quisiera abordarlo de otro modo: ¿qué tal que el rescate sí funcione, qué tal que sí salvan al sector financiero y la economía regresa al curso que llevaba antes de que estallara la crisis? ¿Es eso lo que queremos? ¿Y cómo se vería ese mundo?

La respuesta es que se vería como Sarah Palin. Escuchen mis argumentos, no es un chiste. Creo que no hemos prestado suficiente atención al significado del momento Palin. Piénsenlo: Se subió al escenario mundial como candidata vicepresidencial el 29 de agosto, con mucha fanfarria, en un mitin de campaña de McCain. Exactamente dos semanas después, el 14 de septiembre, Lehman Brothers colapsó, y desencadenó el derrumbe financiero global.

Así que de cierta manera Palin fue la última expresión clara del capitalismo-de-más-de-lo-mismo antes de que todo se viniera abajo. Eso es bastante útil porque nos mostró –a su manera, llana, campechana– la trayectoria por la cual iba la economía estadunidense antes del actual colapso. Al ofrecernos este vistazo al futuro que apenas evitamos, Palin nos da la oportunidad de plantear una pregunta esencial: ¿Queremos ir ahí? ¿Queremos salvar ese sistema pre crisis, regresarlo a donde estaba el pasado septiembre? ¿O queremos utilizar esta crisis y el mandato electoral de hacer un cambio en serio que se obtuvo en la pasada elección, para transformar radicalmente ese sistema? Ya debemos tener clara nuestra respuesta porque no hemos tenido la potente combinación de una crisis seria y un claro mandato democrático progresista por un cambio desde los años 30. Usamos esta oportunidad o la perdemos.

Así que, ¿qué nos estaba diciendo Sarah Palin acerca del capitalismo-de-más-de-lo-mismo antes de que el colapso la interrumpiera de modo tan grosero? Primero recordemos que antes de que llegara, el público estadunidense, al fin, estaba comenzando a aceptar la urgencia de la crisis climática, el hecho de que nuestra actividad económica está en guerra contra el planeta, que hace falta de inmediato un cambio radical. De verdad estábamos teniendo esa conversación: los osos polares estaban en la cubierta de la revista Newsweek. Y luego, hizo su aparición Sarah Palin. La esencia de su mensaje fue: esos ecologistas, esos liberales, esos hacedores-de-bien están equivocados. No tienes que cambiar nada. No tienes que repensar nada. Sigue conduciendo tu coche que se chupa la gasolina, sigue yendo a Wal-Mart y compra todo lo que quieras. La razón de esto es un lugar mágico llamado Alaska. Simplemente vengan y llévense todo lo que quieran. Estadunidenses, dijo durante la Convención Nacional Republicana, "necesitamos producir más de nuestro propio petróleo y gasolina. Se los dice una chica que conoce el North Slope of Alaska: tenemos un montón de ambos".

Y la gente en la convención respondió, coree y coree: Taladra, nena, taladra. Al mirar esa escena en televisión, con esa extraña y espeluznante mezcla de sexo, petróleo y patrioterismo, recuerdo haber pensado: Guau, la convención se transformó en un mitin en favor de chingarse al planeta Tierra. Literalmente.

Pero lo que Palin decía implicaba algo que forma parte del mismísimo ADN del capitalismo: la idea de que el mundo no tiene límites. Lo que decía implicaba que no hay tal cosa como consecuencias o déficits en el mundo real. Porque siempre habrá otra frontera, otra Alaska, otra burbuja. Simplemente sigue adelante y descúbrelo. El mañana nunca llega.

Ésta es la mentira más reconfortante y peligrosa: la mentira de que el crecimiento perpetuo y sinfín es posible en nuestro planeta finito. Y tenemos que recordar que este mensaje fue increíblemente popular en esas primeras dos semanas, antes de que Lehman colapsara. A pesar del historial de Bush, Palin y McCain tomaban la delantera. Y si no hubiera sido por la crisis financiera y por el hecho de que Obama comenzó a hacer conexión con los votantes de la clase trabajadora al poner en el banquillo de los acusados la desregulación y la economía de goteo (de arriba hacia abajo), quizá habrían ganado.

El presidente nos dice que quiere mirar hacia delante, no hacia atrás. Pero para poder confrontar la mentira del crecimiento perpetuo y la abundancia sin límite que está en el centro de las crisis del medio ambiente y financiera, tenemos que mirar hacia atrás. Y tenemos que mirar muy atrás, no sólo a los pasados ocho años de Bush y Cheney, sino a la fundación misma de este país, a la idea del estado de colonos.

El capitalismo moderno nació con el llamado descubrimiento de las Américas. El pillaje de los increíbles recursos naturales de las Américas generó el exceso de capital que hizo posible la revolución industrial. Los primeros exploradores hablaron de esta tierra como la Nueva Jerusalén, una tierra con una abundancia sin fondo, ahí para ser tomada, tan vasta que el pillaje nunca tendría que terminar. Esta mitología está en nuestras historias bíblicas –de inundaciones y comienzos nuevos, de éxtasis y rescates– y está en el centro del sueño americano de la constante reinvención. Este mito nos dice que no tenemos por qué vivir con nuestros pasados, con las consecuencias de nuestras acciones. Siempre podemos escapar, comenzar de nuevo.

Claro, estas historias siempre fueron peligrosas para la gente que ya vivía en las tierras descubiertas, para la gente que la trabajaba como mano de obra forzada. Pero ahora el planeta nos dice que ya no podemos darnos el lujo de estas historias de eternos nuevos comienzos. Por eso es tan significativo que justo en el momento en el cual cobró vida cierto instinto de supervivencia humana y finalmente parecía que aceptábamos que la Tierra tiene límites naturales, llegó Palin, la nueva y reluciente encarnación de la mujer colonialista del territorio salvaje: vengan a Alaska. Siempre hay más. No piensen, nomás tomen.

Esto no se trata sobre Sarah Palin. Es sobre el significado de este mito del constante descubrimiento, y lo que nos dice sobre el sistema económico en el que gastan billones de dólares para salvar. Lo que nos dice es que el capitalismo, si se le deja, nos empujará más lejos del punto del cual el clima se pueda recuperar. Y, a toda costa, el capitalismo evitará una seria rendición de cuentas, ya sea de sus deudas financieras o sus deudas relacionadas con el medio ambiente. Porque siempre hay más. Un nuevo y rápido arreglo. Una nueva frontera.

Ese mensaje se lo compraban, como siempre ocurre. Fue sólo cuando la bolsa de valores se derrumbó que la gente dijo: Quizá Sarah Palin no sea una buena idea esta vez. Vayámonos con el tipo inteligente para surcar la crisis.

Casi siento que nos dieron una última oportunidad, una especie de aplazamiento. Trato de no ser apocalíptica, pero los textos científicos sobre el calentamiento global que leo, asustan. Esta crisis económica, tan terrible como es, nos jaló del precipicio ecológico del cual estábamos a punto de salir volando con Sarah Palin y nos dio un poquito de tiempo y espacio para cambiar el curso que llevábamos. Y creo que es significativo que cuando pegó la crisis hubo casi una sensación de alivio, como si la gente supiera que estaba viviendo más allá de sus posibilidades económicas y los hubieran cachado. De pronto teníamos permiso para hacer cosas juntos más allá de ir de compras, y eso resonó profundamente.

Pero no estamos libres del mito. La intencionada ceguera que Sarah Palin representa tan bien, está incrustada en la manera en que Washington responde a la crisis financiera. Hay una total negación a ver qué tan mal está la cosa. Washington prefiere aventar billones de dólares en un hoyo negro en vez de averiguar qué tan profundo está. Así de intencionado es el deseo de no saber.

Y vemos muchas otras señales de que la vieja lógica vuelve. Los salarios de Wall Street regresaron casi a los niveles de 2007. Hay cierta electricidad en las afirmaciones de que la bolsa de valores repunta. ¿Podemos dejar de sentirnos culpables?, prácticamente puedes escuchar que preguntan los comentaristas en televisión por cable. ¿Ya regresó la burbuja?

Y quizá tengan razón. Esta crisis no va a matar al capitalismo o siquiera cambiarlo sustancialmente. Sin una enorme presión popular en favor de la reforma estructural, se comprobará que la crisis sólo fue un muy doloroso ajuste. El resultado será una desigualdad aún mayor que la anterior a la crisis. Porque está muy, muy difícil que todas las millones de personas que perdieron su empleo y su hogar los vayan a recuperar. Y la capacidad manufacturera es muy difícil de reconstruir una vez que ha sido subastada.

Es apropiado llamar a esto un rescate. Los mercados financieros son rescatados para evitar que el barco del capitalismo financiero se hunda, pero no están sacando agua. Sino gente. Son personas las que avientan por la borda en nombre de la estabilización. El resultado será un navío más angosto y más mezquino. Mucho más mezquino. Porque una profunda desigualdad –los super ricos viviendo al lado de los económicamente desesperados– requiere de un endurecimiento de los corazones. Necesitamos creer que somos superiores a aquellos que son excluidos para tolerar la situación. Así que este es el sistema que están salvando: el mismo, sólo que más mezquino.

Y la pregunta que enfrentamos es: ¿nuestro trabajo debería ser rescatar este barco, el mayor barco pirata que jamás existió, o hundirlo y remplazarlo con una barca más sólida, una con espacio para todos? Una que no necesite de estas purgas rituales, durante las cuales aventamos por la borda a nuestros amigos y vecinos para salvar a las personas que viajan en primera clase. Una que comprenda que la Tierra no tiene la capacidad como para que todos vivamos mejor y mejor. Pero sí tiene la capacidad, como recientemente dijo el presidente boliviano Evo Morales, en Naciones Unidas, para que todos vivamos bien.

Porque, no se equivoquen: el capitalismo estará de regreso. Y el mismo mensaje regresará, aunque quizá haya alguien nuevo vendiéndolo: no necesitas cambiar. Sigue consumiendo todo lo que quieras. Hay bastante más. Taladra, nena, taladra. Quizá haya alguna solución tecnológica que haga que desaparezcan todos nuestros problemas.

Y por eso, ahora debemos ser absolutamente claros. El capitalismo puede sobrevivir esta crisis. Pero el mundo no puede sobrevivir otra vuelta del capitalismo.


El texto es una adaptación de un discurso pronunciado el 2 de mayo de 2009, en la conferencia del centenario de la revista The Progressive y publicado en la edición de agosto de 2009.


Traducción: Tania Molina Ramírez.
http://naomiklein.org

TRES RENUNCIAS QUE EL PAÍS EXIGE

. Por Héctor Vega*

Fuente. Fortin Mapocho

 

Cuando la pandilla del "Cisarro" ataca la propiedad de honrados ciudadanos se elevan voces de protesta y sesudos análisis sobre las causas y remedios de estos repudiables actos. No es la misma inquietud cuando es la propiedad y caudales públicos los que son atacados por la clase política. Menos aún cuando se trata de candidatos presidenciales. Sucesivos artículos sobre la corrupción de actos que merecen una explicación de parte de los actuales candidatos presidenciales no sólo han sido ignorados sino que además han suscitado comentarios acerca de que se trata de prácticas habituales en la vida pública y en los negocios [1]. ¿Para qué preocuparse entonces?

En el Programa de Generación de Empleos [PGE, San Antonio, San Felipe, Choapa/Gobernación] la justicia investigó fondos que fueron hacia las campañas electorales de Carlos Ominami y su hijo Marco Enríquez-Ominami, sentenciándose finalmente a operadores de ambas candidaturas. Los verdaderos patrocinadores y autores intelectuales de esta estafa al erario público nunca llegaron a enfrentar la justicia. La investigación de la Cámara de Diputados nunca fue concluyente.. El informe de la Concertación no estableció quienes fueron los responsables que se vieron favorecidos. El informe de la Alianza dudó en cambio, que los diputados Laura Soto [PPD por Valparaíso], Rodrigo González [PPD por Viña del Mar], Samuel Venegas [PRSD por San Antonio], Marco Enríquez-Ominami [PS por Quillota] y Marco Antonio Nuñez [PPD por San Felipe] 'no supieran de la existencia de una red de operadores políticos concertados para beneficiar indebidamente sus propias candidaturas'. En cuanto al fiscal Pablo Bravo –constituido en Valparaíso para investigar los PGE en toda la V Región – sí concluyó que efectivamente hubo desvío de dineros del PGE a campañas políticas. En la ocasión el ex intendente Luis Guastavino declaró a El Mercurio de Valparaíso, que muchos parlamentarios y candidatos pedían PGE para favorecer a sus seguidores. Según el alcalde de Quillota, Luis Mella [DC], los fondos utilizados por la candidatura del diputado Marco Enríquez-Ominami se elevarían a $ 3 millones, devengados de 55 documentos bancarios respaldados por el Estado y destinados a desmalezar el cerro Macaya en el plan de generación de empleos para trabajadores de Quillota. Poca plata si se consideran montos que nunca fueron investigados y menos conocidos por la opinión pública y que fueron en beneficio de otros políticos.

En la prensa de la época, se dijo que Eduardo Frei Ruiz-Tagle al vender sus acciones en Sigdo Koppers S.A. por la suma de 149.800 U.F., o su equivalente de la época de 649 millones de pesos o 2,63 millones de dólares, se retiraba del grupo vendiendo sus derechos en el grupo a los otros 8 socios restantes.

Esta venta sin embargo, fue parte de una operación montada entre Frei y sus socios mediante la cual sus 8 consocios eludieron el retiro de utilidades de sus diversas empresas, para comprar las acciones de Frei y consecuencialmente el pago del impuesto Global Complementario. Para evitar este pago de impuestos, se debía encontrar una fórmula para escapar a su pago; fórmula que consistió en que Frei vendía sus acciones no a sus socios sino que a otra sociedad del grupo, "Sigdo Koppers Forestal Ltda.", [SKFL] que es la que pagó a Frei los 2,63 millones de dólares de la época, por sus acciones en "Sigdo Koppers S.A.". Como Frei también era socio de SKFL, también debía vender su participación en esta sociedad que le había pagado 2,63 millones de dólares por sus acciones en "Sigdo Koppers S.A.", pero lo increíble y fraudulento es que vendió por sólo 8 pesos, un peso por cada socio. De esta manera evitó el pago del impuesto global complementario.

El montaje de esta operación – laboriosamente trabajado – debe ser conocido en su plenitud por la opinión pública.

En noviembre de 1973 se reunieron 12 hombres de negocio cuyo objetivo era crear una sociedad de responsabilidad limitada, la cual recibió el nombre de "Ingeniería y Maquinarias Ltda."[INMAQ], sociedad madre que con el tiempo serviría para adquirir otras sociedades. De esta manera, en 1974 se creó la sociedad "Ingeniería y Construcción Sigdo Koppers S.A.", filial de CAP que en su época fue la primera empresa privatizada por el gobierno militar.

Entre 1974 y 1976, estos mismos 12 socios crearon otras sociedades de responsabilidad limitada en el sector inmobiliario y de la construcción, comercial, forestal e ingeniería. En torno a la sociedad madre, "Ingeniería y Construcción Sigdo Koppers S.A.", se crearon otras sociedades a saber, Sigdo Exportaciones Ltda., SKC Inversiones Ltda., Comercial Itala, etc. adquiriéndose además, EMEC, CTI, ENAEX, etc.

Entre 1978 y 1981 se retiraron tres socios, uno en 1978 y dos en 1981. Cuando Frei Ruiz-Tagle se retira en 1988 quedaban sólo 9 socios incluyendo al mismo Frei. En 1990 se retira otro socio, con lo cual quedaban 7 socios del grupo original hasta los años 2000 cuando se retira otro.

En junio de 1987 la sociedad madre ya citada, "Ingeniería y Maquinarias Ltda.", capitaliza sus reservas y utilidades, y se divide en dos, una limitada que continua con el mismo nombre, y otra, sociedad anónima cerrada que pasa a llamarse "Sigdo Koppers S.A.", las cuales por ley quedaban cada una con la mitad del patrimonio y activos.

Conjuntamente con esta división se hizo aparecer en los medios, que Sigdo Koppers S.A. era la sociedad holding del grupo, lo cual no era cierto, pero mediante esta maniobra se preparaba una compleja operación política. En estricta realidad, esta empresa "holding" tenía apenas la mitad del patrimonio que antiguamente tenía INMAQ. Además el grupo tenía otras empresas que no dependían de este Holding Virtual.

Hacer aparecer a Sigdo Koppers S.A. como la empresa Holding del grupo, tenía como objetivo darle mayor peso a una bien montada estrategia publicitaria para conseguir un objetivo bien determinado: la salida del 'Holding' Sigdo Koppers de Frei Ruiz-Tagle, quien comenzaría así su carrera política la cual se suponía reportaría importantes beneficios al grupo. Frei Ruiz-Tagle comienza su carrera política disputándole a Patricio Alywin – sin éxito – la candidatura presidencial de la Concertación en 1989. Su postulación al Senado tiene por objeto concretar una nueva postulación presidencial en 1994.

En la prensa de la época, se dijo que E. Frei al vender sus acciones en Sigdo Koppers S.A. por la suma de 149.800 U.F., o su equivalente de la época de 649 millones de pesos o 2,63 millones de dólares, se retiraba del grupo vendiendo sus derechos en el grupo a los otros 8 socios restantes. Pero esto fue sólo la parte visible de una operación mayor y más compleja.

La base para entender el papel que jugaba "Sigdo Koppers S.A." es que se hacía aparecer esta empresa como si fuera un holding en circunstancias que no lo era. Su verdadera función era de ser la mitad de la sociedad madre originaria que se dividió en 1987. De hecho seguía existiendo la originaria sociedad madre y las otras sociedades del grupo del cual Frei era socio.

Para vender sus acciones en Sigdo Koppers S.A., sus 8 consocios se tendrían que verse en la obligación de efectuar retiros de utilidades de sus diversas empresas, para comprar las acciones de Frei, y por dichos retiros debían obligatoriamente pagar el impuesto Global Complementario. Para escapar del pago del impuesto debía encontrarse una fórmula. Esta consistió en que Frei Ruiz-Tagle vendía sus acciones no a sus socios sino que a otra sociedad del grupo, "Sigdo Koppers Forestal Ltda.", [SKFL], la cual en definitiva pagó a Frei los 2,63 millones de dólares de la época, por sus acciones en "Sigdo Koppers S.A.". Como Frei también era socio de SKFL, también debía vender su participación en esta sociedad que le había pagado 2,63 millones de dólares por sus acciones en "Sigdo Koppers S.A.". Sin embargo lo increíble y fraudulento es que Frei vendió por sólo 8 pesos, es decir un peso por cada socio. Esto es sólo parte de las ilegalidades que se cometieron, para escapar al pago de los impuestos correspondientes a estas operaciones de toma de ganancias y ventas de acciones y participaciones en sociedades.

El otro fraude importante deriva del hecho que a "Ingeniería y Maquinarias Ltda.", que tenía los mismos activos que "Sigdo Koppers S.A.", Frei vendió su participación también en solo 8 pesos. Vender en 8 pesos, una sociedad que contaba con los mismos activos que su similar que se vendió 2,63 millones de dólares, es la evidencia misma que estamos en presencia de un fraude a la ley.

Además, Frei Ruiz-Tagle vendió en 8 pesos su participación en otras sociedades del grupo, cuyas capitalizaciones son de decenas de millones de dólares de activos, lo cual significa, nuevamente, una flagrante forma de burlar la ley, hecho sancionado, en los art. 21, 22, 63, 64 y 97 del Código Tributario, este último con penas de presidio menor en su grado medio y el artículo 97 y el N° 13 del art. 42 de la Ley de la Renta.

En resumen, en 1987, se dividió INMAQ en dos sociedades, una de ellas "Sigdo Koppers S.A.", para que esta apareciera ante los medios como la sociedad madre del grupo, de la que Frei salía para dedicarse a la política.

Además:

a] Se burló el pago del impuesto a las utilidades en las diversas cesiones de acciones y participaciones sociales,

b] El bajo valor en la venta de derechos sociales, fuera del hecho de ser inexplicable y que solo perseguía burlar la tributación, puede también explicarse por un pacto de retroventa el mismo valor de la cesión, por escritura notarial pero privada, a hacerse efectiva sólo en el caso que el objetivo político de la salida de Frei Ruiz-Tagle del ámbito empresarial, se soldara por un fracaso.

Si bien Frei no consiguió ganarle la candidatura a Alywin en 1988, de todas maneras llegó al poder en 1994, y gracias a esta operación Sigdo Koppers ha sido el grupo que más ha crecido con los gobiernos de la Concertación. Este grupo se adjudicó millonarios contratos con empresas públicas cuyas inversiones dependían de decisiones gubernamentales, como la minería y la electricidad. Por ejemplo, todos los contratos de modernización de Codelco en Chuquicamata, El Salvador, Andina, El Teniente, la construcción de El Abra, de Radomiro Tomic, de Mantos Blancos, etc., así como la modernización realizada por Enami de Paipote y Ventanas, la construcción de centrales eléctricas, entre ellas la termoeléctrica de San Isidro en Quillota, etc.,etc.

Los dos políticos aquí mencionados, Frei y Enríquez-Ominami, luchan por la presidencia de la Nación. A ambos debe agregarse Sebastián Piñera por su participación en el fraude al Banco Talca, documentada ampliamente en los medios de prensa –, anunciándose aún una Comisión Investigadora en el Parlamento. Los tres deben una explicación al país, frente a hechos donde no puede existir la menor duda acerca de la honorabilidad de quienes deciden bregar por la dirección de la República. A falta de una explicación el país espera la renuncia de los tres mencionados. Si por el contrario estas candidaturas siguen será el país el que deba asumir la renuncia a los principios republicanos que dice abrazar.

* Con la colaboración del equipo de Fortinmapocho.com

NOTA



[1] Véase, en www.fortinmapocho.com Sección Editorial del mismo autor "La Corrupción" 25/06/09; "El País exige una explicación: el origen de la fortuna de Piñera, 28/07/09


 

miércoles, 5 de agosto de 2009

REFLEXIONES. I.- LA SOLEDAD DEL SER SOCIAL

Por Alfredo Cerpa.

Nunca es tarde, nunca es temprano… para agradecer.

Para comprender la economía neoliberal y sus efectos concretos en la sociedad en general como en el individuo en particular, de manera que ayude a los excluidos de la sociedad a desarrollar políticas y organización propia, hemos tenido la suerte de contar con grandes economistas como Marcel Claude, Manuel Riesco, Orlando Caputo y muchos otros que día a día con buenos y pedagógicos artículos, producidos de manera independiente, nos educan sobre cuestiones complejas para la mayoría de nosotros. Incluso, Marcel Claude en "Manifiesto Eco-socialista" ha ido más allá de sus artículos y nos ha presentado bosquejos e ideas de una nueva sociedad y de un nuevo hombre. Lamentablemente no le hemos dado la importancia que se merece. De esta manera nos han venido alumbrando y advirtiendo, del origen y objetivos, los cómos y de qué manera, sus alcances, tendencias y consecuencias para la sociedad de la nueva política económica. Cada uno de estos artículos ha ido quedando archivado en blogs y diarios electrónicos, -cada vez más abiertos y democráticos a la hora de recoger artículos y opiniones-, permitiendo ir una y otra vez a rescatar conceptos y sus tendencias que nos lleva a contar con una verdadera biblioteca virtual. En estos artículos podemos encontrar buena parte del desarrollo del neoliberalismo económico y su influencia en lo político. Ahí, entre párrafos, frases y gráficos van surgiendo claramente los grandes cambios sociales que la nueva economía ha venido produciendo en la sociedad y el sujeto social. Esto nos permite analizarnos nosotros mismos, como ver y analizar los partidos que se mueven en el escenario nacional en relación a esos cambios sociales, y como ellos integran o no, estos cambios sociales profundos a sus análisis con el fin de recrear sus políticas y refinar los aspectos organizativos que al final de cuentas es el tema que centra esta primera reflexión. Con estos economistas y tantos otros, con los medios electrónicos alternativos que las difunden, con cientos de articulistas que nos ofrecen sus puntos de vista, los excluidos política y económicamente tenemos una gran deuda de agradecimientos por la ayuda que nos prestan en nuestra formación.

Para muchos dentro de las fuerzas excluidas, capitalismo es capitalismo, explotación es explotación y los objetivos de este son los mismos desde su origen, la propiedad privada y la obtención de ganancias. Sin duda es así. Pero, también es cierto, que las formas que este adapta en sus diferentes fases de desarrollo y mutaciones van definiendo también sus modos o sistemas de penetración y dominación que evidentemente han venido cambiando o transformándose, siendo hoy en día más sutiles que en el pasado, pero sin dejar por eso de producir cambios en las sociedades cada vez más profundos.

Efectivamente, entre el mercantilismo del siglo XIII pasando por la Revolución Industrial del siglo XIX llegando hasta la hoy conocida economía neoliberal, hay varios mundos de distancias y disimilitudes, no solamente en lo puramente económico sino también en lo político, en la forma que penetra y domina. Exactamente, si no entendiéramos el capitalismo en sus desarrollos, movimientos y cambios para penetrar y dominar la sociedad y mantener las desigualdades, hoy en pleno siglo XXI estaríamos impulsando luchas campesinas como forma de combatirlo como en los siglos pasados. Precisamente porque lo vemos y analizamos en movimientos cambiantes, es que durante la revolución industrial y producto de la aparición del nuevo sujeto histórico: el obrero asalariado, se debió cambiar las formas de enfrentarlo surgiendo así las primeras organizaciones obreras mejor adaptadas y organizadas para los nuevos requerimientos y cambios del nuevo capitalismo que de allí surgió. Al mismo tiempo, debido a que la revolución industrial no termino con las relaciones existentes en el campo y las necesidades propias de la lucha campesina, permitió a las organizaciones obreras entender que debían incluir las luchas campesinas en sus programas y organización para una necesaria respuesta global, quedando esta manifestada, en la unidad obrero campesina de las luchas durante todo el siglo XX.

Este ejemplo de adaptación a los cambios por parte de aquellas organizaciones y la dirigencia de fines del siglo XIX por si solo nos debería alumbrar y permitirnos analizar desde el punto político organizativo una respuesta global al capitalismo neoliberal, que por venir de la mano de un cambio revolucionario en la tecnología comparable por la profundidad de los cambios a la revolución industrial, debería implicar nuevas formas de organización totalmente distintas a las que hoy usamos. Sin embargo no lo hacemos. A pesar de los cambios profundos sufridos por los sujetos históricos del siglo pasado, no lo hacemos. ¿Por qué no? Es una pregunta importante a respondernos si queremos una respuesta global y participación de la ciudadanía en defensa de sus intereses.

Porque se debe confesar que hoy no existe respuesta orgánica de significado al neoliberalismo económico que incluya mayorías ciudadanas. Esto sucede, según esta reflexión, porque a pesar de los cambios profundos creados por la economía neoliberal, solo comparable a la revolución industrial lo seguimos enfrentando con las armas del pasado, con la misma retorica teórica, con las mismas concepciones de organización, tanto para las organizaciones "vanguardia" mismas como por lo que son sus propuestas organizativas para la ciudadanía que por más de veinte años no han dado resultados.

Y no dan resultado porque las organizaciones extra-parlamentarias razonan que si bien el capitalismo ha evolucionado a este estado neoliberal, la sociedad no ha cambiado lo suficiente para ameritar revisión de los conceptos de organización ni las formas de enfrentarlo. De ser esto cierto deberíamos preguntarnos ¿porque seguimos acumulando derrotas en lo organizativo por más de veinte años especialmente cuando se dirige a un pueblo de ricas tradiciones organizativas? Pero de no ser capaces de respondernos esto satisfactoriamente, por lo menos abrirse a considerar que lo contrario es cierto, que efectivamente los cambios han sido rápidos y profundos que ameritan una mirada más profunda y hasta revisión de nuestras concepciones si se entiende necesario. Por lo menos considerar que la medicina no está funcionando. Abrirnos a la posibilidad de que no es resfriado común sino influenza.

Hoy sabemos mucho sobre el neoliberalismo, los economistas nos han alumbrado mucho y muy bien. Pero al parecer las organizaciones se concentran demasiado y solamente sobre su impacto económico en la sociedad, cosa que está bien para un economista, pero no está bien, desde el punto político organizativo de los partidos, porque dejan de ver la importancia de las consecuencias medio ambientales creadas por esta economía de una manera que no sea simple accesorio de la política global, lo mismo con los cambios culturales de los hábitos que la nueva política económica ha producido en la sociedad. Estos aspectos no son integrados con la seriedad e importancia necesaria al análisis global, por lo tanto, queda una política sin profundidad necesaria como para poder sacar conclusiones teórico-practicas que nos ayuden a elaborar una respuesta organizativa que sea capaz de integrar mayorías ciudadanas para enfrentar el neoliberalismo, frenar sus avances y, a partir de ahí, propulsar la sociedad en una nueva dirección.

Porque es claro y efectivo no solo desde la experiencia de veinte años, sino también por la actual, que no están claras sobre el cómo enfrentarla de manera organizada. Esto debería abrirnos a la posibilidad que el buen análisis y comprensión de los significados económicos para la ciudadanía esta trunco. Cerceno sin la integración de esos nuevos aspectos o fenómenos medioambiental y cultural de manera que posibilite sacar conclusiones más globales para acercarse a formas prácticas y concretas de organización de la sociedad. Porque al no hacer esto de manera seria, se ve obligada a aplicar e implementa las viejas formas organizativas que no han tenido éxito alguno dejando sus iniciativas marginada a las contra propuestas económicas alternativas formuladas en programas, con medidas correctas y correctivas de la desigualdad en un amplio grado, pero en las alturas, en el vacío, en ausencia organizada de la ciudadanía aun en momentos de elecciones cuando los programas alternativos tienen mayor difusión. Por falta de un análisis integrador se van desperdiciando condiciones excelentes para una nueva visión por la debacle y confusión de la Concertación.

Todos estos fracasos deberían mínimamente invitar a la reflexión, a preguntarse aun desde un análisis trunco ¿Por qué las organizaciones políticas extraparlamentarias aun presentando mejores programas políticos como económicos no logran generar apoyos masivos por parte de la sociedad? Nos referimos a más de veinte años de manifiestos fracasos políticos organizativos. ¿Por qué? Sin embargo esta respuesta no debe buscarse en la simplicidad como tampoco en la obviedad de la apatía de la ciudadanía en general, porque no explica el no estoy ni ahí del pueblo. Tampoco debe esconderse y menos excusarse en la poca y nada exposición mediática y el binominal, porque se estaría ocultando una verdad más profunda y olvida un pasado reciente de dictadura y la reorganización popular que no se dio en base a la amplia exposición mediáticas sino en clandestinidad, lo que implica que, en aquel entonces si existía un grupo de ideas basadas en la recuperación de la democracia que integraba a las mayorías nacionales, sin necesidad de amplia exposición mediática y, la existencia de planteos organizativos abiertos e invitantes que surgieron de las mismas organizaciones sociales y populares, estudiantiles y sindicales que actuaban interrelacionados y no en mundos separados. Pero atención. Estas organizaciones en sus inicios surgieron sin la intervención masiva de los partidos a fines de los setenta e inicios de los ochenta, producto de la represión y persecución de la dictadura sobre ellos y, en el mismo sentido, este grupo de ideas de recuperación democrática no hubiesen sido posible de traducirse en organización sino se hubiesen desarrollado estos conceptos abiertos de organización, que en gran parte es a lo que se debe el éxito. Porque una vez los partidos en escena y en franca recuperación, trasformaron nuevamente estas organización abierta y popular, en algo cerrado y en cotos que alejo a una gran mayoría. Agreguemos también, que los cambios sociales producto de la economía neoliberal recién comenzaban a sentirse y no eran tan marcados como hoy lo son.

Es cierto que las limitantes y trabas de exposición a un gran público por parte de fuerzas organizadas con ideas distintas son un freno. Nos gustaría que no existieran. Estaríamos mejor desde el punto del discurso. Pero no existe seguridad, precisamente por lo antes señalado en términos de la integración de elementos, que en ausencia de trabas el mensaje pudiese llegar a destinatario y ser absorbido de la misma manera que una vez lo fue. Si los mensajes e ideas organizativas son igual a las de ayer es probable que las ideas y propuestas organizativas no sean recibidas, porque el destinatario ya no es el mismo, ni vive ahí.

De ser esto correcto podríamos concluir que los tumbos y la soledad de las organizaciones políticas anti-neoliberales se deben más bien a cuestiones organizativas por sus análisis inconclusos impidiéndoles recrear o visualizar formas organizativas sobre nuevos parámetros, puesto que estos se centran en lo puramente económico y no analiza, y si lo hace, no incorpora las consecuencias que la economía neoliberal ha creado en el ámbito de la cultura y el medio ambiente que cambian la forma de mirar el mundo y al individuo inserto en el.

Así mismo podríamos concluir que la apatía de la ciudadanía es consecuencia de las propuestas orgánicas de las organizaciones extra-parlamentarias que no son inspiradoras, porque no dan cuenta de nuevas realidades, restándoles poder convocantes, por lo tanto crea con la ciudadanía una relación de exclusión y soledad reciproca. La soledad de las organizaciones no es consecuencia, ni se debe a la apatía de la sociedad para con ellas, sino, a la inhabilidad de las organizaciones para crear lazos que vayan de acuerdo con el mundo cambiante y su nuevo estado. Por lo tanto y como añadidura, la poca exposición mediática no es otra cosa que una mala excusa. Todo lo antes mencionado implica también, que la estrategia de la lucha contra la exclusión llevada adelante por el JP, no es otra cosa que una estrategia de lucha por la sobrevivencia propia de las organizaciones que la impulsan.

Es claro que las formas organizativas adoptadas por las organizaciones y partidos extraparlamentarios para sí mismas y poder dirigir, datan de ya casi un siglo y, aparentemente claro también, que no son apetecidos por la ciudadanía. Por lo menos hace 20 años que no ofrecen resultados positivos y masivos, lo que podría indicar, el paso de un fracaso organizativo coyuntural a uno endémico.

Sin embargo, aun sin proponerse análisis más integradores de todos los aspectos que ha traído a la luz el neoliberalismo, la solución pareciera obvia: proponer nuevas formas organizativas más creativas e invitantes a la participación política en ellas por parte de la ciudadanía. Es cierto, pero también plantea un número de problemas. Para empezar tendrían que ir más lejos de la simple y hoy abusadas boga retorica de las "nuevas formas de hacer política" que no han significado nada más que humo negro y espeso, porque se las dice sin explicar nada, ni en teoría ni en práctica. Al contrario se está desvirtuando y prostituyendo como accesorio de marketing algo necesario para la organización de la sociedad que tiene alcances profundos. Porque la nueva forma de hacer política solo puede nacer y crecer en la nueva comprensión global de lo que hoy es nuestra sociedad y, de esa comprensión y análisis más acabado podrá salir una nueva forma de organizarnos y relacionarnos, dando paso recién ahí, a esa nueva forma de entender y hacer política.

No obstante la conclusión de sentido común de crear nuevas formas organizativas, la tarea no es algo fácil de implementar, porque significa cambiar. Cambiar profundamente. Cuestionar todo lo que hasta hoy ha sido considerado bueno y correcto en términos organizativos. Esto es difícil. Debemos pensar que cada una de estas organizaciones y partidos tienen una rica historia de grandes hombres y mujeres, de muchas luchas, éxitos y fracasos. Tiene formas de organización interna que definen que tipo de organización son, abiertas o cerradas, democráticas en funcionamientos o jerárquicas o simplemente basadas en el centralismo democrático, que como bien sabe cualquier militante, es puro centralismo. Estas concepciones organizativas a su vez definen el tipo de relación que tendrán con la ciudadanía. También debemos tomar en cuenta que la mayoría de estas organizaciones surgieron al calor de la guerra fría y su organización interna refleja esa situación. Por lo tanto proponerse un cambio orgánico mas invitante presupone cerrar un capítulo de su historia y comenzar una nueva. Implica dejar abandonado conceptos que han sido suyos y preciados desde sus mismos inicios como su auto-definición de vanguardia y representantes auténticos de los trabajadores y explotados en general. Que no es una definición caprichosa para hacer sentir bien a dirigencia y dirigidos. Tiene implicancias prácticas enormes especialmente en su concepto de unidad. Dado que, si son ellos la vanguardia autentica y todas se reclaman esta condición ¿desde qué parámetros surgirá su política de unidad?, lo más probable que desde su ombligo.

Esta autoproclamación, al día de hoy sin sentido, aparte de crear problemas para concretar unidad, como bien hemos visto en el último tiempo, deforma por los mismos motivos, enormemente la militancia y su labor política porque es una invitación abierta al sectarismo y en varios sentidos al desprecio de la masa desinteresada. A la irritación rápida o demasiado fácil al ser cuestionados por sectores de la sociedad menos informada acerca de cuestiones políticas e ideológicas, porque después de todo, se les ha inculcado que ellos son los correctos por todos los tiempos de los tiempos, amen.

La deforma también en los aspectos de su propia formación político-ideológica, porque no son incitados a desarrollar un pensamiento independiente y crítico. La máxima pareciera ser, correctos hoy correctos siempre, nuestra teoría nos da respuesta a todo, calce o no calce con la realidad. Esto no es culpa de la militancia ni siquiera de su dirigencia, es solo consecuencia de una concepción desfasada en el tiempo, que los ubica en el centro del universo y al resto en la periferia. La militancia, sin lugar a dudas, trata de hombres con increíbles sentimientos humanos y deseos de bienestar para la sociedad, al punto que muchos de ellos sacrifican toda su vida. Pero estos grandes sentimientos quedan atrapados en una concepción de partido estrecha que los convierte en términos puramente políticos en fríos y calculadores.

Así vemos por ejemplo, que desde el sector que representa Arrate se invita al resto de las candidaturas a sumarse a su campaña y, el resto de las candidaturas hace exactamente lo mismo con él y por las mismas razones. Esto hace preguntarse, ¿para estas organizaciones, qué son las otras? ¿Algo a utilizar y considerar solo como aliados "tácticos"? al parecer si, y la mutualidad marcas sus relaciones. Esto podría indicar que la desunidad actual tiene que ver muy específicamente con sus concepciones, en cómo se ven ellas frente a la ciudadanía y las otras organizaciones que marcan y definen los acuerdos hechos o desechos, pero que son acuerdos hechos bajo una concepción donde ellos son el centro y ninguna de ellas está dispuesta a delinquir su derecho llegado del cielo a dirigir la ciudadanía y las otras organizaciones.

¿Es posible que aun en estas condiciones puedan unirse todas o algunas de estas candidaturas? Absolutamente. Lo han hecho antes con el JP, pero todos sabemos en qué término. En ausencia de análisis y conclusiones trasformadoras no es aventurado predecir futuros desenlaces.

Pero más importante aun para el sujeto social, los excluidos de nuestro país. ¿Que son las organizaciones sociales y populares y que rol pueden jugar dentro de esta concepción que tienen las organizaciones extra-parlamentarias? ¿De decoración o trofeos para contar y decidir quién es más grande y con mayor "inserción" popular? ¿Es válida esa concepción al día de hoy en un mundo tan cambiado? Aparentemente no. Especialmente cuando para mal de males para las viejas concepciones, también está la cuestión no menor de sus objetivos estratégicos de superación del sistema actual, que se recrea a partir de un fracaso histórico de proporciones como lo fueron los socialismos reales donde la ciudadanía ve a estas organizaciones como los herederos del desastre planteándoles problemas y respuestas adicionales.

Las organizaciones de la izquierda extra-parlamentaria son conservadoras y guardianes de los sacramentos sagrados. Los análisis concretos de la realidad concreta son cuestiones para discurso pero no de aplicación. Cualquier movimiento en cualquier dirección es considerado revisionismo aun si estos movimientos siguen siendo emancipadores y conllevan sanciones. Esto les impide ver o entender las implicancias prácticas de sus propios análisis con respecto al neoliberalismo y cambios en la sociedad a un punto irreconocible con solo 30 años atrás, que cambia todo, hasta nuestras formas de organizarnos.

Sobre lo anterior varios ejemplos. I. Hasta bien entrados los años ochenta las relaciones sociales, sus bases culturales de la interrelación entre ciudadanos se basaban en solidaridad y cooperación, dado por mayores niveles de pobreza y menor tecnología de distracción absorbente que la hacía rica en contacto humano permanente propiamente tal. Esas relaciones hoy son prácticamente inexistentes o se dan en el plano de la tecnología fría y aislante. El sistema económico tiende apartar al individuo de su entorno social natural no con muros sino con tecnología. Lo aísla en un mundo de maquinas y teclas cerrado a sus propios problemas acuciantes que da el endeudamiento.

Es cierto que la tecnología no ha terminado con la interrelación humana, pero la ha transformado profundamente. Esta se da de manera diferente a la cual una vez estuvimos acostumbrado. Esta nueva manera impersonal para interrelacionar plantea problemas, porque no está dada en el cara a cara que fue la manera en que se realizaba el trabajo político, pero al mismo tiempo propone inmensas oportunidades para la educación política y la organización como bien lo han demostrado los pingüinos. Recordemos que anteriormente el almacén teórico ideológico y la formación política estaban en manos de los partidos y ellos la impartían, dosificaban o frenaban, especialmente la referente a la situación de los países socialistas. Hoy es imposible hacer eso, porque el monopolio se rompió y el internet nos da la oportunidad de ir a recabar cualquier información que precisemos e ir sacando conclusiones que manifiesta otro tipo de relación de la ciudadanía con los partidos y organizaciones y que afecta igualmente a las mismas organizaciones en su relación dirigencia militancia.

II. La tecnología y las modernidades tampoco han terminado con las desigualdades sociales, menos que menos en nuestro país, pero las ha enmascarado, escondido con la tecnología masificada que pareciera emparejar las enormes diferencias ocultando la pobreza detrás de un celular o en el porte del televisor. El acceso masivo y relativamente fácil a la tecnología nos impulsa a vernos solamente de manera superficial sin poder acercarnos al ser humano y su real condición social, que en apariencia, por su consumo, pareciera estar bien sin ningún tipo de necesidad, preocupado solo de si mismo aumentando el egoísmo y la competencia que a su vez ayuda a crear el endeudamiento –nuevo esclavismo- y mayor aislamiento para poder responder a sus compromisos y desesperación de estar siempre sobrepasado.

III. A pesar de vivir en un estado de democracia restringida, la libertad y la democracia, pareciera estar en todos lados en el Chile de la televisión con sus cada vez más audaces programas. Programas basados en mayor tecnología y menor pudor, entregan la sensación de amplia libertad. Que todo es permitido y la única traba para tener más libertad, es nuestra imaginación o, por lo menos la imaginación de las castas políticas que dirigen el país y esconden detrás de todo este diseño (tiene que ser un diseño destinado a la idiotización de la sociedad) la sola opinión político-económica y las trabas constitucionales para presentar otras visiones que den cuenta de otros mundos posibles y mejores posibilidades materiales de introducirnos en la modernidad tecnológica, no solo pensando en el individuo sino tomando en cuenta el mundo y la naturaleza en la cual estamos insertos.

Vivimos en un mundo de fantasía, pero para la mayoría de la población, no menos real. A falta de opciones político organizativas la población abandonada se encierra en sus casas detrás de las pantallas televisivas o un "chat" irrelevante lugares donde vive la fantasía e ilusión país, pero no puede ver los enormes problemas y peligros que enfrenta la humanidad producto de su propio hacer. El impacto medio ambiental que crea la tecnología desechable poniendo en tensión los recursos naturales y finitos de la tierra pareciera no importarnos porque la tecnología y nuestra fe en ella no permitirán que nada malo nos ocurra. Pareciera que toda la humanidad se embarco en el Titanic y navega a la melodía de un vals a su propio hundimiento y extinción. En esta trampa la ciudadanía se encuentra sola y desorganizada, tan sola desorganizada y desorientada como las organizaciones extraparlamentarias.

En esta situación descrita más arriba, ¿dónde podemos encontrar o reconocer la sociedad existente hasta el 73 o lo 80, como para aplicar los mismos métodos organizativos?

Ante estas nuevas realidades las antiguas organizaciones y partidos políticos parecieran estar mal equipados o con equipos equivocados para la ocasión y no ayudan al despertar de la población. Insisten con sus estructuras organizativas por las cuales la ciudadanía no se ha interesado en entrar por veinte años, porque no la representa en su nuevo estado ni la forma de ver el mundo. Tampoco le interesa demasiado la ideología ni las políticas que de ella nacen. Todo es muy alejado y no resuelven el diario vivir, el cómo vivo menos ahogado. La política pareciera ser algo que solo sirve para resolver los problemas políticos de quienes las practican, pero no los de la ciudadanía quien es solo invitada como decoración discursiva. Sus conocimientos concretos de la ideología y la política, tanto de los progresistas como se define la Concertación no se la ve diferente a la derecha agrupada en la Alianza para el cambio. Para ella votar alianza o concertación no hay una gran diferencia porque saben que los dos representan lo mismo o todo queda relativizado a uno menos malo. A los extraparlamentarios solo se les ve como gente que espera su oportunidad para hacer lo mismo que los otros dos. De la forma de relacionarse y pisarse los callos entre ellos, como sus formas de querer relacionarse a la ciudadanía no puede salir otra conclusión.

En el Chile de los últimos años, tanto la Alianza como la Concertación nos han insistido, bombardeado, que lo que hoy existe, es una crisis de participación política por la falta de nuevos liderazgo(s), renovación o recambio. Siendo esto una linda e inteligente forma de enmascarar la situación de ineficiencia y corrupción de frente a la sociedad. Porque el verlo así presupone aceptar que existe visión y un camino mejor al actual tan solo si existiera un líder capaz. Esto permite la irrupción de líderes Obama y propuestas populistas que su única gracia es poner el liderazgo y amañar unas cuantas propuestas fáciles de digerir. Esto que puede ser hasta esperable de parte de ellas porque buscan re encantar a una sociedad que no les tiene confianza, de ninguna manera lo es, o no debería serlo, para organizaciones o "personalidades" extraparlamentarias porque abandonan al marketing la suerte de la sociedad. De hecho algunas candidaturas extraparlamentarias lo han visto como una lucha y manejo de marketing, porque realmente creen que es la falta de exposición mediática la gran falencia de la izquierda y que solo en base a la gracia y magnetismo de su abanderado lograran crear una oportunidad de "cambio y representación". Demostrando de esta manera también, que no saben cómo, ni encuentran las formas de relacionarse a la ciudadanía de otra forma que no sea la aparatista y desde arriba. Para ellos el análisis es simple. La ciudadanía tendrá que ir a votar con o sin alternativas y ellos esperan que el magnetismo sea tal que les agracie y concedan confianza. ¿A eso ha quedado reducida la política de sectores extraparlamentarios? A ¿no sabemos que estamos haciendo pero algo hay que hacer?

Sin embargo el otro sector extraparlamentario que no apuesta al marketing, pareciera estar igual de perdido y no lo están haciendo mejor cuando levantan ilusorias asambleas populares y comunales intentando lograr legitimar sus procesos de definición de candidato mediante organismos que no han existido antes y no existirán después de ser escrutando el ultimo voto, por lo menos ya no tendrán importancia, porque en el gran juego de la política su papel es seguir no liderar. Peor aun cuando los resultados por alguna extraña razón era conocido meses antes del escrutinio de votos. ¿Qué independencia tenían esas asambleas?

Con la adopción de estos métodos de llegada a la población, la política y la solución de los problemas estructurales de la sociedad chilena se nos presenta hasta fácil y la organización ciudadana no sería necesaria. Si recibe alguna invitación es a no molestarse en organizarse, pero que haga el esfuerzo de votar por el nuevo y gran "líder". Al parecer los extraparlamentarios buscan y buscan representar al pueblo en todos los lugares equivocados menos en el análisis exhaustivo de ellos mismos, su historia, su organización en contraposición a la nueva realidad creada por el capitalismo neoliberal.

Pero la realidad es diferente y al revés. Producto que la ciudadanía le da la espaldas, las organizaciones políticas todas, unas de una manera otras de otra, levantan este escenario de falta de liderazgo u la creación de organismos ilusorios de apoyo popular.

En chile evidentemente existe ausencia organizativa de la ciudadanía porque los partidos mismos no están dispuestos a cambiar sus formas de relacionarse con ella, pues aun a pesar de fracasos, solo pretenden representarla y dirigirla desde arriba sin desprenderse de su rol vanguardista que han asegurado para ellos. Así no crean ni pueden crear los espacios necesarios para la organización ciudadana en base a sus necesidades concretas de manera que jueguen un rol principal, relevante y autónomo, que implique ir rescatando el ser social que es el gran ausente en estos últimos veinte años. Porque después de todo, ellos, aparte de incomprensión de las nuevas realidades, también temen ser sobrepasados por nuevas direcciones que puedan ir surgiendo de la organización ciudadana y no puedan controlar lo que les impediría jugar su rol de vanguardia.

Por ello los vemos intentando organizar desde las antiguas consignas. Se habla de unidad del pueblo, pero no dicen cómo. Recetan medicina al pueblo que ni ellas mismas están dispuestas a tragar, porque ellas son incapaces de unirse ni en dos puntos. Ante esto solo podemos deducir que quizás la unidad del pueblo para ellas se da cuando el pueblo sigue a una en particular o un conglomerado mochero creado por ellas. La unidad de la ciudadanía solo se la ve de manera aparatista. No pueden concebir, por sus concepciones, la unidad del pueblo en un tejido organizacional territorial propio a ella, basados en sus propios intereses y a partir de ahí dar saltos políticos que las acerque a mayores definiciones, que no han sido escritas, sino por escribir y por ellas mismas.

Invitan a la sindicalización y a la lucha sindical, pero aparte de la retorica de la invitación no se le arma con mecanismos de defensas necesarios para enfrentar las limitantes de la legislación laboral que los patrones usan y abusan con trabajadores indefensos. Las leyes laborales existentes desde la dictadura dejo sin dientes y poder a los sindicatos y no les permiten respirar so pena de perder el trabajo. Eso no incentiva a más sindicalización, especialmente cuando no existe ningún proyecto de apoyo y defensa serio que permita a los trabajadores tomar riesgos en la defensa de su nivel de vida. Esto no se ve ni de parte de las centrales o confederaciones ni de los partidos. Al contrario, piensa el trabajador, para que me voy a exponer a perder la pega o a quedar marcado en el DICOM laboral cuando tengo cabros chicos y calillas. Esto no tiene nada que ver con cuestiones de niveles de conciencia o cojones del movimiento obrero y el cómo hacemos desde nuestra postura arrogante para elevarle ese nivel, sino a cuestiones concretas, para las cuales las organizaciones no tienen respuestas.

Esto mismo ocurre con la organización social y popular, se la encasilla cada vez más por parte del gobierno y la derecha a jugar papeles irrelevantes con propuestas restrictivas a las juntas de vecinos a no inmiscuirse en política. Esto tampoco invita a organizarse y participar en mi barrio, porque no importa que hagan las organizaciones vecinales alguna connotación política tendrá que las expone a sanciones. En esas condiciones qué importancia tiene reunirse si ante cualquier petitorio el Alcalde nos acusa de hacer política.

Desde el estado y sus leyes, no se permite a la ciudadanía jugar papeles relevantes más allá del decoro. Estas leyes se tienden a endurecer mas con el proyecto de ley para modificar el código penal a la ley sobre seguridad de estado que tiende a criminalizar las movilizaciones sociales y a quienes las llamen. Esto no es invitante a la movilización sino más bien llama a la desmovilización porque solo basta poner un par de provocadores en una manifestación para que sus patrocinadores carguen con el peso de la ley. Se intenta silenciar las radios comunitarias y dejar sin voz comunidades completas. ¿Quién defiende desde medidas concretas el ser social en actividad? ¿Sirven las promesas de unir todas las luchas en un programa sin posibilidades? Y ¿porque las únicas respuestas son las de unir las luchas en papel y organizaciones estrechas donde las demandas quedan perdidas o solo se da énfasis algunas, las que más les sirven? Porque no interrelacionar dándole espacio a todas.

Todo esto sucede en medio de llamados a la juventud y ciudadanía en general a involucrarse, no al trabajo social y a la lucha por sus intereses, sino, a las campañas presidenciales en todo tipo de partidos que no la representan ni la entienden y con cada vez mas situaciones restrictivas para crear nuevas. Mientras los extra-parlamentarios se entretienen en las alturas y en pactos con el conglomerado gobernante. El gobierno y la derecha se dedican a destruir la organización del sujeto social en su estado fetal. Al parecer, por la atención que le dedican, ellos entienden mejor que nosotros mismos y obviamente mejor que los extra-parlamentarios, a quien hay que aislar, prohibir o hacerle difícil la organización: al sujeto social.

Es hora de una reflexión profunda y dotarnos de nuevas proposiciones que implique liberarnos como ser social para que podamos asumir nuestro rol de sujetos de los cambios

Alfredo Cerpa

http://desdelacomuna.blogspot.com

alfrepolicom@gmail.com

martes, 28 de julio de 2009

Ponerse a disposición de los movimientos populares, no suplantarlos

Estimados amigos: A continuación les presento seis artículos de Marta Harnecker publicados en Ideas para la lucha, en los cuales reflexiona acerca de los partidos de Izquierda y el movimiento popular. Son reflexiones importantes que alumbran y nos ayudan a encontrar los caminos organizativos necesarios en el camino a una mejor sociedad. Desde que estos artículos fueron publicados mucho más se ha avanzado en estas reflexiones, como han podido ver, en los ensayos de Ezequiel Adamovsky y los expuestos de manera humilde en los "Apuntes para la construcción de partidos comunales". Estos artículos cobran importancia porque trata de una intelectual reconocida y admirada, con justa razón, en América Latina y el mundo, la cual con sus libros y cuadernos educo toda una generación militante.


 

Marta Harnecker

Ponerse a disposición de los movimientos populares,
no suplantarlos


 

1. Hemos dicho en otro lugar que la política es el arte de construir la fuerza social y política que permita cambiar la correlación de fuerzas para hacer posible en el futuro lo que aparece como imposible en lo inmediato. Pero, para lograr construir fuerza social es necesario que las organizaciones políticas expresen un gran respeto por el movimiento popular; que contribuyan a su desarrollo autónomo, dejando atrás todo intento de manipulación. Deben partir de la base de que ellas no son las únicas que tienen ideas y propuestas y que, por el contrario, el movimiento popular tiene mucho que ofrecerles, porque en su práctica cotidiana de lucha va también aprendiendo, descubriendo caminos, encontrando respuestas, inventando métodos, que pueden ser muy enriquecedores.

2. Tienen que sacarse de la cabeza que sólo ellas generan ideas creadoras, novedosas, revolucionarias, transformadoras Y por ello su papel no es sólo hacerse eco de las reivindicaciones y demandas que vienen de los movimientos sociales, sino que también deben estar dispuestas a recoger ideas y conceptos que irán a enriquecer su propio arsenal conceptual.

3. Tanto los dirigentes políticos como sociales deben abandonar el método de llegar con esquemas preelaborados. Hay que luchar por eliminar todo verticalismo que anule la iniciativa de la gente. El papel de los dirigentes debe ser el de contribuir con sus ideas y experiencias a hacer crecer y a fortalecer al movimiento popular y no a suplantar a las masas.

4. Su función es empujar al movimiento de masas, o quizá más que empujar, facilitar las condiciones para que éste pueda desplegar su capacidad de enfrentarse contra quienes lo oprimen y explotan. Pero sólo se puede empujar si se trabaja hombro a hombro en las luchas locales, regionales, nacionales e internacionales del pueblo.

5. La relación de las organizaciones políticas con los movimientos populares debería ser entonces un circuito en dos direcciones: de la organización política al movimiento social y de éste a la organización política. Por desgracia, todavía suele funcionar sólo el primer sentido.

6. Hay que aprender a escuchar y hablar con la gente; hay que poner oído atento a todas las soluciones que el propio pueblo gesta para defender sus conquistar o para luchar por sus reivindicaciones y, a partir de toda la información que se recoja, debemos ser capaces de hacer un diagnóstico correcto de su estado de ánimo, y captar aquello que puede unir y generar acción, combatiendo el pensamiento pesimista, derrotista que también existe.

7. Donde sea posible debemos incorporar a las bases al proceso de toma de decisiones, eso quiere decir que hay que abrir espacios a la participación popular, pero la participación popular no es algo que se pueda decretar desde arriba. Sólo si se parte de las motivaciones de la gente, sólo si se le hace descubrir a ella misma la necesidad de realizar determinadas tareas, sólo si se gana su conciencia y su corazón, estas personas estarán dispuestas a comprometerse plenamente con las acciones que emprendan.

8. Sólo entonces, las orientaciones que se lancen no se sentirán como directivas externas al movimiento y permitirán construir un proceso organizativo capaz de llevar, si no a todo el pueblo, al menos a una parte importante de éste a incorporarse a la lucha y, a partir de ahí, se podrá ir ganando a los sectores más atrasados, más pesimistas. Cuando estos últimos sectores sientan que los objetivos por los que se lucha no sólo son necesarios, sino que es posible conseguirlos
como decía el Che , se unirán a la lucha.

9. Cuando la gente compruebe que son sus ideas, sus iniciativas, las que están siendo implementadas, se sentirá protagonista de los hechos, y su capacidad de lucha crecerá enormemente.

10. De lo dicho hasta aquí se deduce que los cuadros políticos y sociales que necesitamos para cumplir estas tareas no pueden ser cuadros con mentalidad militar
hoy no se trata de conducir a un ejército, lo que no quiere decir que en algunas coyunturas críticas, pueda y deba hacer un viraje en este sentido , ni tampoco demagogos populistas
porque no se trata de conducir a un rebaño de ovejas ; los cuadros políticos deben ser fundamentalmente cómo ya decíamos pedagogos populares, capaces de valorar las ideas e iniciativas que surgen en al propio movimiento popular.

11. Por desgracia, muchos de los actuales dirigentes se educaron en la escuela de conducir a las masas por órdenes y eso no es fácil de cambiar de un día para otro. Por eso no quiero crear una sensación de excesivo optimismo. La correcta relación de los dirigentes con las bases está lejos de estar resuelta◄


 

No imponer sino convencer

Marta Harnecker

1. Los movimientos populares y, en general, los diferentes actores sociales que hoy están en las principales trincheras de lucha contra la globalización neoliberal tanto a nivel internacional como en sus propios países rechazan, con razón, las conductas hegemonistas No aceptan la actitud de aplanadora que solían usar algunas organizaciones políticas y sociales que, aprovechándose de ser las más fuertes y acaparando cargos de dirección, pretendían instrumentalizar al movimiento. No aceptan que se intente imponer en forma autoritaria la dirección desde arriba; que se pretenda conducir al movimiento por órdenes por muy correctas que éstas sean.

2. Una actitud hegemonista en lugar de sumar fuerzas produce el efecto contrario. Por una parte, crea malestar en las otras organizaciones: éstas se sienten manipuladas y obligadas a aceptar decisiones en las que no han tenido participación alguna, y por otra, reduce el campo de los aliados, ya que una organización que asume una posición de este tipo es incapaz de captar los reales intereses de todos los sectores populares y crea en muchos de ellos desconfianza y escepticismo.

3. Pero luchar contra el hegemonismo no significa renunciar a luchar por ganar la hegemonía que no es otra cosa que tratar de conquistar, de persuadir a los demás de lo correcto de nuestros criterios y de lo válidas que son nuestras propuestas.

4. Para ganar la hegemonía no se requiere inicialmente ser muchos, basta con unos pocos. La hegemonía lograda por el Movimiento 26 de Julio conducido por Fidel Castro en Cuba, nos parece una prueba suficientemente convincente de esta afirmación.

5. Más importante que crear un poderoso partido con un gran número de militantes es levantar un proyecto político que refleje las aspiraciones más sentidas del pueblo y, por eso mismo, conquiste su mente y su corazón. Lo importante es que su política sea respaldada por las masas, que concite consenso en la mayoría de la sociedad.

6. Hay partidos que se vanaglorian del gran número de militantes que tienen, pero, de hecho, sólo conducen a sus afiliados. Lo central no es, entonces, que el partido sea grande o pequeño, lo que interesa es que la mayoría de la gente se sienta identificada con sus propuestas

7. En lugar de imponer e instrumentalizar, hay que convencer y sumar a todos los que se sientan atraídos por el proyecto que se pretende realizar. Y sólo se suma si se respeta a los demás, si se es capaz de compartir responsabilidades con otras fuerzas.

8. Hoy, sectores importantes de la izquierda han llegado a la comprensión de que su hegemonía será mayor cuando logren que más gente siga sus propuestas, aunque éstas no aparezcan bajo su sello. Hay que abandonar la antigua práctica equivocada de pretender
cobrar derechos de autor a las organizaciones que osan levantar sus banderas.

9. Si se logra conquistar para esas ideas a un número importante de líderes naturales, se asegura con ello que sus ideas lleguen en forma más efectiva a los distintos movimientos populares. Es importante también conquistar para el proyecto a personalidades destacadas en el ámbito nacional, porque ellas son formadoras de opinión pública y serán eficaces instrumentos para divulgar las propuestas y conquistar nuevas adhesiones.

10. Pensamos que una buena manera de medir la hegemonía alcanzada por una organización es examinar cuántos líderes naturales y personalidades han asumido sus ideas y, en general, cuántas personas se sienten identificadas con ellas.

11. El grado de hegemonía alcanzado
por una organización política no puede medirse entonces por la cantidad de cargos que se logre conquistar. Lo fundamental es que quienes están en cargos de dirección en las diversas organizaciones y movimientos hagan suyas e implementen las propuestas elaboradas por esa organización, aunque no sean militantes de ella.

12. Una prueba de la consecuencia de una agrupación política que se declara no hegemonista es justamente ser capaz de proponer para los diferentes cargos a los mejores hombres, sean estos de su propio partido o sean independientes o de otros partidos. De las figuras que la izquierda sea capaz de levantar dependerá en gran medida la credibilidad que el pueblo tenga en su proyecto.

13. Por supuesto que esto es más fácil de decir que de practicar. Suele ocurrir que cuando una organización es fuerte ésta tienda a subvalorar el aporte que puedan hacer otras organizaciones y que tienda a imponer sus ideas. Es más fácil hacer esto que arriesgarse al desafío que significa ganar la conciencia de la gente. Mientras más cargos se tiene, más atento hay que estar de no caer en afanes hegemonistas.

14. Por otra parte, el concepto de hegemonía es un concepto dinámico, la hegemonía no se gana de una vez y para siempre. Mantenerla es un proceso que tiene que ser recreado permanentemente. La vida sigue su curso, aparecen nuevos problemas, y con ellos nuevos retos.◄


 


 

¿Hay que rechazar el centralismo burocrático
y practicar sólo el consenso?

Marta Harnecker
1. Los partidos de izquierda fueron durante mucho tiempo muy autoritarios. Lo que se practicaba habitualmente era un centralismo burocrático muy influido por las experiencias del socialismo soviético. Todos los criterios, tareas, iniciativas, líneas de acción eran decididos por la cúpula partidaria, sin conocimiento ni debate con la militancia, limitándose ésta a acatar órdenes que nunca discutía y muchas veces no comprendía. Una actitud de este tipo aparece como cada vez más intolerable para la mayoría de la gente.

2. Pero al luchar contra esta desviación centralista burocrática se debe evitar caer en desviaciones de ultrademocratismo, que llevan a que se gaste más tiempo en discutir que en actuar, porque todo, aún lo innecesario, se somete a discusiones que muchas veces esterilizan toda acción concreta.

3. Al criticar la desviación burocrática del centralismo, se ha tendido en estos últimos tiempos a rechazar todo tipo de dirección central.

4. Se habla de la necesidad de organizar grupos a todos los niveles de la sociedad y de que esto grupos apliquen una estricta democracia interna ideas que evidentemente compartimos Lo que no compartimos es que se afirme que no hay que esforzarse por tratar de darles una organicidad común. En pro de la democracia, la flexibilidad, y el deseo de dar la batalla en muy diferentes frentes, se rechazan los esfuerzos determinar las prioridades estratégicas y por pretender unificar su acción.

5. Para algunos el único método aceptable es el del consenso. Se argumento que con él se busca no imponer decisiones sino lograr interpretar a todos. Pero este método, que busca el acuerdo de todos y que aparece como más democrático, a veces es mucho más antidemocrático, porque otorga derecho a veto a una minoría: al extremo que una sola persona puede impedir que se lleguen a implementar acuerdos que cuentan con un apoyo inmensamente mayoritario.

6. Por otra parte, la complejidad de los problemas, la amplitud de la organización y los tiempos de la política que obligan a tomar decisiones rápidas en determinadas coyunturas hacen casi imposible la utilización de la vía del consenso en muchas ocasiones, aunque se descarte su uso manipulador.

7. Creo que no se puede pensar en eficacia política sin conducción unificada que defina las acciones a realizar en los distintos momentos de la lucha y para lograr esta definición es preciso que se dé una discusión amplia, donde todos opinen y que finalmente se adopten acuerdos que todos deben cumplir.

8. Para lograr una acción coordinada, los organismos inferiores deben tomar en cuenta en sus decisiones las indicaciones que hagan los organismos superiores y aquéllos cuyas posiciones han quedado en minoría deben someterse en la acción a la línea que triunfa, desarrollando junto a los demás miembros las tareas que se desprenden de ella.

9. Una instancia política que pretende seriamente luchar por transformar la sociedad no puede darse el lujo de tener en su seno elementos indisciplinados que rompan la unidad de acción, sin la cual no hay acción política eficaz.

10. Esta combinación de dirección central única y discusión democrática en los distintos niveles de la organización es lo que se llama centralismo democrático Se trata de una combinación dialéctica: en períodos políticos complicados, de auge revolucionario o de guerra, no queda otra solución que acentuar el polo centralista; en períodos de calma, donde el ritmo de los acontecimientos es más lento, debe acentuarse el polo democrático.

11. Personalmente no veo cómo se puede concebir una acción política exitosa si no se logra una acción unificada y para ello no creo que exista otro método que el del centralismo democrático si no se ha logrado el consenso.

12. Una correcta combinación del centralismo y la democracia
estimula la iniciativa de los dirigentes y, sobre todo, de todos los militantes. Sólo la acción creadora en todos los niveles de la organización política o social es capaz de asegurar el avance de nuestras luchas. Una vida democrática insuficiente impide desplegar toda la iniciativa creadora de los militantes, con la consiguiente baja de su rendimiento político. En la práctica esta iniciativa se manifiesta en sentido de responsabilidad, en orden en el trabajo, en coraje y aptitud para resolver problemas, para expresar opiniones, para criticar defectos, así como en el control ejercido, con esmero de camarada, sobre los organismos superiores.

13. Sólo una correcta combinación del centralismo y la democracia torna eficaces las decisiones que se adoptan, porque el haber participado en la discusión y toma de decisiones compromete más a cada uno de los actores.

14. Lo que hay que evitar cuando se aplica el método del centralismo democrático, es pretender usar las mayorías estrechas para tratar de aplastar a quienes quedaron en minoría. Los movimientos sociales y políticos más maduros consideran que no tiene sentido imponer una medida adoptada por una mayoría estrecha. Estiman que, si no es la gran mayoría de sus militantes la que está convencida de las medidas a adoptar, es preferible esperar que la gente vaya madurando y llegue a convencerse por sí misma de lo correcto de esa medida Eso evita las nefastas divisiones internas que suelen aquejar a los movimientos y partidos de izquierda y previene que se cometan errores de gran envergadura. ◄


 

Razones del escepticismo popular
respecto a la política y a los políticos

Marta Harnecker
1. Decía en un artículo anterior que para luchar eficazmente contra el neoliberalismo es necesario lograr articular a todos los que sufren sus consecuencias, y para conseguir este objetivo debemos empezar por la propia izquierda que en nuestros países suele estar muy dispersa. Pero no son pocos los obstáculos que se nos interponen en esta tarea. Estar conscientes de ellos y preparase para enfrentarlos es el primer paso para poder superarlos.

2. Uno de estos obstáculos es el creciente escepticismo popular en relación con la política y los políticos.

3. Esto tiene que ver entre otras cosas con las grandes limitaciones que hoy tienen nuestros sistemas democráticos, muy diferentes a los que existían a antes de las dictaduras militares.

4. Estos regímenes de democracia tutelada, limitada, restringida, controlada o de baja intensidad limitan drásticamente la capacidad efectiva de las autoridades electas democráticamente. Las principales decisiones son tomadas en órganos de carácter permanente, no electos, y, por lo tanto, no sujetos a cambios producto de los resultados electorales, como el Consejo de Seguridad Nacional, el Banco Central, las instancias económicas asesoras, la Corte Suprema, la Contraloría, el Tribunal Constitucional.

5. Grupos de profesionales y no de políticos son los que hoy adoptan las decisiones o tienen una influencia decisiva sobre éstas. La aparente neutralidad y despolitización de dichos órganos oculta una nueva manera de hacer política de la clase dominante. Sus decisiones se adoptan al margen de los partidos. Se trata de democracias controladas, cuyos controladores no están sometidos a ningún mecanismo democrático.

6. Por otra parte se han perfeccionado enormemente los mecanismos de fabricación del consenso, monopolizados por las clases dominantes, que condicionan en un alto grado la forma en que la gente percibe la realidad.
Sólo esto explica que sean los partidos más conservadores, que defienden los intereses de una ínfima minoría de la población, los que hayan logrado transformarse cuantitativamente en partidos de masas y que la base social de apoyo de sus candidatos, al menos en América Latina, sean los sectores sociales más pobres de la periferia de las ciudades y del campo.

7. Otros elementos que explican el escepticismo reinante son, por un lado, la apropiación inescrupulosa por parte de la derecha del lenguaje de la izquierda: palabras como reformas, cambios de estructura, preocupación por la pobreza, transición, forman hoy parte de su discurso habitual; y, por otro, la adopción bastante frecuente por parte de los partidos de izquierda de una práctica política muy poco diferenciada de la práctica habitual de los partidos tradicionales.

8. Tenemos que tener muy presente que cada vez más la gente rechaza las prácticas partidarias clientelistas, poco transparentes y corruptas, de aquellos que sólo se acercan al pueblo en momentos electorales, que pierden energías en luchas intestinas, de fracciones y pequeñas ambiciones; donde las decisiones son adoptadas por las cúpulas partidarias sin una real consulta con las bases y prima el liderazgo unipersonal sobre el colectivo. Repudia crecientemente los mensajes que se quedan en meras palabras, que no se traducen en actos.

9. La gente común y corriente está harta del sistema político tradicional y quiere cosas nuevas, quiere cambios, quiere nuevas formas de hacer política, quiere una política sana, quiere transparencia y participación, quiere recuperar la confianza.

10. Esta decepción de la política y los políticos que crece día a día y que permea también a la izquierda social no es grave para la derecha, pero para la izquierda sí lo es. La derecha puede perfectamente prescindir de los partidos políticos, como lo demostró durante los períodos dictatoriales, pero la izquierda no puede prescindir de un instrumento político sea éste un partido, un frente político u otra fórmula.

11. Otro obstáculo para la unidad de la izquierda es que luego de la derrota del socialismo soviético, la crisis del estado benefactor impulsado por la socialdemocracia europea y del desarrollismo populista latinoamericano, ésta tiene grandes dificultades para elaborar una propuesta alternativa al capitalismo socialista o como se la quiera llamar rigurosa y creíble, que pueda asumir los datos de la nueva realidad mundial.

12. El capitalismo ha revelado su gran capacidad de reciclarse y de usar la nueva revolución tecnológica a su favor; fragmentando a la clase obrera, limitando su poder de negociación, sembrando el pánico de la desocupación, mientras la izquierda se ha quedado muchas veces anclada en el pasado. Existe un exceso de diagnóstico y una ausencia de terapéutica. Solemos navegar políticamente sin brújula.

13. La mayor parte de los obstáculos aquí señalados provienen de realidades que se nos imponen desde fuera, pero hay también obstáculos que dificultan los intentos por articular a toda la izquierda que provienen de su propio seno.

14. Por una parte, la izquierda partidaria, en las últimas décadas, ha tenido muchas dificultades para trabajar con los movimientos sociales y acercarse a los nuevos actores sociales Y, por otra, en la izquierda social ha habido una tendencia a descalificar a los partidos y a magnificar su propio papel en la lucha contra la globalización neoliberal, actitud que no ha ayudado a superar la dispersión de la izquierda. Nuestro próximo artículo se abocará a examinar estas cuestiones.◄


 


 


 

Respetar las diferencias
y flexibilizar la militancia

Marta Harnecker


 

1. Todavía existe en la izquierda una dificultad para trabajar con las diferencias. La tendencia, especialmente de los partidos de clase, fue siempre tender a homogeneizar la base social en la que actuaban. Si eso se justificó alguna vez dada la identidad y homogeneidad de la propia clase obrera con la que trabajaban prioritariamente, en este momento es anacrónica frente a actores sociales tan diversos. Hoy se trata cada vez más de la unidad en la diversidad, del respeto a las diferencias étnicas, culturales, de género, y de sentimiento de pertenencia a colectivos específicos.

2. Se hace necesario realizar un esfuerzo por encauzar los compromisos militantes partiendo de las potencialidades propias de cada sector o individuo, sin buscar homogeneizar a los actores. Es importante tener una especial sensibilidad para percibir también todos aquellos puntos de encuentro que puedan permitir levantar, a partir de la consideración de las diferencias, una plataforma de lucha común.

3. Este respeto a las diferencias debe reflejarse también en el lenguaje. Es fundamental que se rompa con el viejo estilo de pretender llevar mensajes uniformes a gente con muy distintos intereses. No se puede estar pensando en masas amorfas, lo que existe son individuos, hombres y mujeres que están en distintos lugares, haciendo cosas diferentes y sometidos a influencias ideológicas diferentes; el mensaje tiene que adoptar formas flexibles para llegar a ese hombre concreto.

4. Cuando todos los discursos y los mensajes vienen hechos de la misma tela y se trasmiten de la misma forma y con las mismas palabras, pronunciadas en el mismo tono y por el mismo megáfono, cuando pasan los años y la pinta y la consigna no cambian, la palabra se devalúa. Es moneda que ya no compra la imaginación de nadie.

5. Hay que individualizar el mensaje, pero sin perder de vista los objetivos comunes.

6. Y nos parece iluminador este tema del respeto a las diferencias para examinar el tema de la crisis de la militancia. Como es de todos conocidos, durante estos últimos años se ha producido una crisis de militancia bastante generalizada, no sólo en los partidos de izquierda sino también en los movimientos sociales y en las comunidades cristianas de base, que no es ajena a los cambios que ha sufrido el mundo. Sin embargo, junto a esta crisis de militancia en muchos de nuestros países se ha dado paralelamente un crecimiento de la influencia de la izquierda en la sociedad, y aumenta la sensibilidad de izquierda en los sectores populares.

7. Esto hace pensar que uno de los factores que podría estar en el origen de esta crisis es el tipo de exigencias que se le plantean a la persona para que ésta se pueda incorporar a una práctica militante organizada. Habría que examinar si la izquierda ha sabido abrir cauces de militancia para hacer fértil esa creciente sensibilidad de izquierda en la sociedad, porque no todas las personas tienen la misma vocación militante ni se sienten inclinadas a militar en forma permanente. Eso fluctúa dependiendo mucho de los momentos políticos que se viven. No estar atentos a ello y exigir una militancia uniforme es auto limitar y debilitar a la organización política.

8. Hay, por ejemplo, quienes están dispuestos a militar en un área temática: salud, educación, cultura, y no en un núcleo de su centro de trabajo o en una estructura territorial. Hay otros que se sienten llamados a militar sólo en determinadas coyunturas (electorales u otras) y no están dispuestos a hacerlo todo el año, aunque en momentos claves de la lucha política siempre se cuenta con ellos y en su vida cotidiana promueven el proyecto y los valores de la izquierda.

9. Tratar de encasillar a la militancia en una norma única, igual para todos, en una militancia de las veinticuatro horas del día y los siete días de la semana, es dejar fuera a todo este potencial militante.

10. Tenemos que crear un tipo de organización que dé cabida a los más diferentes tipos de militancia, donde se admitan diversos grados de formalización. Las estructuras orgánicas deben abandonar su rigidez y flexibilizarse para optimizar este compromiso militante diferenciado, sin que se establezca un valor jerárquico entre ellas.

11. Una de las cosas criticables de la organización leninista de partido es haber uniformado las instancias orgánicas sin tener en cuenta la diferencia de cada medio social. Las células o núcleos se estructuraban en forma exactamente igual en todos lados sin tener en cuenta lo específico de cada ámbito: una fábrica no es igual a un latifundio o a una escuela universitaria o a un canal de televisión.

12. Para facilitar esta militancia diferenciada se hace necesario adaptar la estructura y los organismos de base a la naturaleza del medio en que se desenvuelve la actividad militante.◄


 


 


 

Estrategia para construir la unidad

Marta Harnecker
1. Me he referido anteriormente a la necesidad de construir la unidad de todas las fuerzas y actores de izquierda para conformar en torno a ella un amplio bloque anti neoliberal. Sin embargo, no creo que este objetivo pueda ser logrado de manera voluntarista, creando desde arriba coordinaciones que pueden terminar siendo sólo una suma de siglas.

2. Pienso que es en la lucha concreta por objetivos comunes donde se puede ir gestando esta unidad. Y por ello me parece que se crearían mejores condiciones para esa articulación si ponemos en práctica una nueva estrategia de lucha anticapitalista.

3. Se trata de una estrategia que toma en cuenta las importantes transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales ocurridas en los últimos tiempos en el mundo. Que entiende que las nuevas formas de dominación del capitalismo van mucho más allá del ámbito económico y estatal y que éstas se infiltran en todos los intersticios de la sociedad fundamentalmente a través de los medios de comunicación de masas que invaden indiscriminadamente los hogares de todos los sectores sociales cambiando las condiciones de la lucha

4. Hoy más que antes debemos enfrentar no sólo los aparatos de coerción política de las clases dominantes sino los mecanismos e instituciones presentes en la sociedad civil que generan una aceptación popular del orden social capitalista. Estas suelen lograr una significativa hegemonía sobre importantes sectores populares, una dirección cultural sobre la sociedad; tienen capacidad para subordinar ideológicamente a las clases dominadas. Ya se ha dicho que la propaganda es a la democracia burguesa lo que la cachiporra al estado totalitario.

5. Nuestro desafío entonces es elaborar una estrategia revolucionaria en condiciones de una democracia burguesa que goza de un nivel suficiente de aceptación por parte de los sectores populares
como para poder mantenerse sin tener que recurrir a la represión; es más, hay que partir por reconocer que extensos sectores populares aceptan de buen agrado la conducción capitalista del proceso.

6. Por esta razón, la mera propaganda de una sociedad alternativa hoy no basta La mayor complejidad que asume la dominación, la presencia de importantes factores extra estatales que producen y reproducen la desarticulación popular actual y que pretenden desprestigiar ante la opinión pública el pensamiento y proyecto de la izquierda, exigen que ésta demuestre en la práctica aquello que prédica

7. Para ello, en los territorios y espacios conquistados la izquierda debe desarrollar procesos de construcción popular alternativos al capitalismo, que busquen romper con la lógica del lucro y las relaciones que ella impone, tratando de instalar lógicas solidarias, humanistas.

8. Debe impulsar luchas que no se reduzcan a la simple demanda de reivindicaciones económicas aunque necesariamente las tiene que incorporar sino que avancen en el desarrollo de un proyecto social más global que gesten auténticos grados de poder desde la base.

9. Se trata de construir experiencias de democracia popular que sean tangiblemente superiores a la democracia burguesa. Por ejemplo, construir un proyecto de ciudad humanista y solidario en un gobierno local, promoviendo diversas instancias participativas que permitan que el vecino se transforme en un miembro activo de su comunidad. O construir un polo de asentamientos rurales, donde los campesinos puedan establecer diversas formas de colaboración entre ellos, no sólo en la producción agrícola, sino en la industrialización y comercialización de sus productos, en la educación de sus hijos y la formación de sus cuadros de acuerdo a un modelo que prefigure la nueva sociedad. O construir una federación estudiantil que defienda una participación democrática de los estudiantes en la gestión de una universidad comprometida con la sociedad, O construir una central sindical que ponga fin a las direcciones burocráticas separadas de las bases, que defienda un sindicalismo socio-político, que supere el mero reivindicacionismo económico, planteándose como objetivo su inserción activa en la transformación social.

10. Una estrategia de este tipo facilita enormemente la articulación de todos los sectores de la izquierda, tanto de los militantes de partidos como de los militantes sociales, porque permite hacer un tipo de convocatoria diferente. Para militar no hay que adherir necesariamente a un partido, a un frente, a un movimiento, se puede militar colaborando en la puesta en práctica del proyecto de construcción alternativa.

11. Más que una utopía propagandizada, que se intenta estérilmente introducir en forma pasiva en la cabeza de los hombres y mujeres del pueblo, como enseñanza iluminista sin una práctica de construcción concreta , se trata de construcciones democráticas populares referenciales que, por reflejar prácticas diferentes, tienden a atraer a nuevos sectores.

12. Por otra parte, sólo a partir de esas prácticas es como mucha gente comienza a entender que para expandir sus proyectos humanistas y solidarios es necesario terminar con el sistema capitalista, que con su lógica del lucro plantea enormes dificultades a cualquier tipo de construcción alternativa.

13. Urge, entonces, terminar con el "tacticismo" de los atajos, con el coyunturalismo, con los brotes agitativos pasajeros, y enhebrar una práctica centrada en el impulso de luchas democráticas de base, en la construcción local de formas de poder y de democracia popular, que permita definir el sentido accesorio y la oportunidad de la lucha electoral, u otras formas de lucha. De lo contrario, éstas últimas prácticas no superarán el largo hilo de inmediatismos de los últimos años.

14. Pero también urge superar el basismo, el localismo, el apoliticismo, el corporativismo, que limita la lucha de los sectores populares a horizontes gremiales o luchas económicas